“A DIOS ROGANDO, Y CON EL MAZO DANDO”

 Los alemanes  dicen Der Mund betet und die Hand tötet, que significa “con la boca rezando y con la mano matando”, para evitar ambigüedades interpretativas de la palabra mazo.

Las tradicionales milicias religiosas siempre operaron motivadas por la eliminación de los herejes, que son simplemente todos los que piensan distinto. Los sinónimos de la palabra (para que su significado nos quede claro), son apóstatas; cismáticos; sectarios; disconformes; heterodoxos; sacrílegos; separados; negados; etc.

Todas las guerras han tenido (y tienen) estas “razones” en su origen. Doscientas cincuenta y una durante el siglo XX, con más de 100 millones de muertos (incluyendo un Papa). Record histórico planetario.

La más significativa (por su crueldad inhumana) comenzó en el año 869, durante el concilio de Constantinopla, donde los teólogos dictaron el decreto (aún vigente) que dice que es una herejía considerar a cualquier ser humano como divino. El único hombre-dios fue Jesucristo. Este decreto fue aplicado brutalmente por la “santa” Inquisición durante más de 1.100 años, con el resultado de más de 6 millones de sacrílegos torturados y quemados vivos en la hoguera.

Sin mencionar las atrocidades de la reciente dictadura cívico-militar, ni de la protección de la iglesia a sus pedófilos habituales.

No es original, entonces, el discurso del Jefe de Gobierno, su Vicejefa y sus Ministros justificando las tropelías inhumanas de su ejército policial en su violenta demostración contra los disconformes del Hospital Borda (enfermos, médicos, periodistas, legisladores, trabajadores y gremialistas) que piensan distinto. Es infernalmente coherente con la ignorancia, la crueldad, el odio y el miedo que constituyen la esencia del mal en la humanidad actual, acentuado en Buenos Aires porque los Hospitales han sido respetados aún en las guerras más crueles de la historia.

Hace más de 2.000 años nos han sido dadas las claves para trascender este estado tan animal de los humanos. Los que saben y pueden tienen que cuidar de los más desvalidos. Amaos los unos a los otros es el Undécimo Mandamiento, que sustituye a los otros diez. Pero como “los seguidores son los destructores”, los continuadores eclesiásticos de Cristo terminaron interpretando mal las enseñanzas.

Afortunadamente, los que manejan el Proceso Evolutivo en la Tierra han previsto el fin de una cultura y civilización que ha llegado al apogeo, sin alcanzar las metas cristianas, por lo que, habiendo tenido la oportunidad, será sustituida.

Tres quintas partes de la humanidad continuarán la tarea, mientras que los otros dos quintos tendrán nuevas oportunidades para aprender a practicar los caminos del amor, pero en ámbitos diferentes y con todo el tiempo que sea necesario.

Son los tiempos de la cosecha, en los que se separa la paja del trigo. Aquellos individuos que hayan alcanzado una medida de humanización continuarán la construcción del nuevo orden divino. Los destructores acentuarán su práctica de la crueldad, de la violencia, de las guerras, de la inoculación mediática del miedo y de la bronca, para que más personas puedan aprender a ver la diferencia entre lo humano y lo inhumano. Hasta que sean separados.

No es cuestión de quedarse sentado esperando que ocurra, sino de practicar el amor. Calidad de relaciones. Con Uno Mismo, con el Otro, y con todos los Otros. Con todo lo que existe, que también tiene origen y diseño divino. Con integridad, con individualidad y con inofensividad. Despertar a esta realidad, y ayudar a despertar a otros, reconociendo en esta tarea que la única autoridad es nuestra propia Alma.

La vida es muy bella, ya verás.

 

Universidad Nacional del Alma

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