“El dinero es el estiércol del Diablo”

Si un Papa lo dice, después de la milenaria y exitosa experiencia acumulativa dineraria del Vaticano, parece inteligente  prestarle nuestra atención.

A tal punto parece fundada esta apreciación (o mejor debiéramos decir depreciación) de Francisco, que los dos últimos magnicidios  (John F. Kennedy en 1963 y Juan Pablo I en 1978) han salido de la misma cloaca que hoy denuncia el Pontífice: la Plutocracia Global en sus manifestaciones más tremendas, como son el narcotráfico, el tráfico de armas y el sistema financiero más perverso de la historia, síntesis de todas las mafias que todavía creen que mandan en el planeta. Ambos sucesos históricos marcan la iniciación del proceso irreversible de caída de la Civilización Occidental Globalizada.

Ante todo, debemos indicar que nuestra opinión no coincide con el título del presente artículo. El dinero, como TODO lo que vemos es la manifestación de energías espirituales concretizadas. El verdadero problema reside en el empleo que hacemos del dinero, y la perniciosa costumbre de acumularlo. El diablo es una creación teológica ya decrépita. Los nombres modernos del MAL son la Ignorancia (del diseño de la Vida), y la Pelotudez (constituida por la repetición de actitudes muy tontas o apáticas).

La creación del dinero es atribuida a Erictonio, primer rey de Atenas, hijo de Atenea y Hefesto. Los nombres originales fueron Denarión y Argirión. La terminación de ambas palabras significa fluir. Lo cual no es una configuración estética ni caprichosa, sino una sabia advertencia. No es de ningún modo conveniente acumular ni bloquear o restringir el flujo de estas poderosas energías. El idioma hebreo ha recogido esta advertencia. La raíz de las palabras sangre y dinero es la misma. Si la sangre no llega hasta la última célula, el cuerpo entero enferma. Lo mismo ocurre en una empresa, una nación o la entera humanidad.

Por eso muere la Civilización Occidental Globalizada. El 1% de la población más rica acumula el 50% de la riqueza. Y las mafias plutócratas y guerreras siguen acumulando dinero y bombas. Como si fuera inocuo.

Esta interrupción acumulativa es antinatural y perjudicial. Se ubica en oposición al diseño del proceso evolutivo humano. Por eso la advertencia del Papa.

El peligro individual, nacional y mundial de manipular energías poderosas en contra del diseño es en realidad muy grande. Para aquellos que no reconocen la existencia de un proyecto evolutivo que va mucho más allá de sus ideas limitadas a un materialismo obsoletizado por el mismísimo Albert Einstein en 1905, cuando postuló que TODO ES ENERGÍA, y lo probó experimentalmente con la Bomba Atómica en 1945. Con lo cual destruyó las bases conceptuales del materialismo científico de las academias, y también el dogmatismo teológico de las iglesias organizadas, tan materialistas como las academias.

El Apocalipsis consiste en la Revelación concreta y pública de tales energías. “Todos los ojos lo verán”. Y está escrito y previsto que dichas energías destruirán a los materialistas que todavía creen que tienen poder porque acumulan dinero y poseen algunos arsenales atómicos. Tal infantil concepción ignorante de lo que es la Vida está produciendo la caída acelerada de una cultura y la oportunidad para el crecimiento de otra nueva, donde el Amor es la fuerza vital creadora. Tanto la acumulación del dinero como el bloqueo de la energía del amor tienen efectos devastadores para todo el que lo realiza. “¡Ay de aquellos que  inician una guerra!”, es la clara advertencia de los que algo conocen, y que tan adecuadamente manifiesta Francisco.

“Ama a tu prójimo como a ti mismo”, es el paradigma de lo nuevo en la Era de Acuario. Hay endorfinas disponibles para todos y para todas, si se atreven a amar.

 

Universidad Nacional del Alma

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