La Tercera Polaridad de la Resurrección:

Fraternidad – Enemistad

La Trascendencia:

“Que la Luz, el Amor y el Poder restablezcan el Plan en la Tierra”

 

La tercera parte del tríptico que inaugura la era de Acuario: Libertad, Igualdad, Fraternidad, es quizás la más difícil de comprender en una cultura materialista como la actual.

 

El único modo de practicar el Undécimo Mandamiento “ama también a tus enemigos”, puede ser facilitado por la aceptación de  la hipótesis de la Fraternidad o Hermandad real entre todos los seres humanos. Todos somos “hijos del mismo Padre”. Que es una paternidad espiritual, no biológica ni social. Esta es la razón por la cual los textos de la metafísica moderna nos hablan de los “Hermanos Negros” y de la “Hermandad de la Luz”. Esta es una rivalidad que se desarrolla desde tiempos inmemoriales, es atribuida misteriosamente al “Mal Cósmico” y puede llegar a comprenderse por la imperfección (en desarrollo hacia la perfección) de algunos actores potentes del Proceso Evolutivo.

 

Afortunadamente, hemos llegado a una etapa de ese proceso, como humanidad, en la que el Amor, la Luz y el Poder pueden dirimir esta lucha a favor de la paz, la belleza y la armonía. No es fácil, porque el poder de las fuerzas del materialismo es enorme. Según la inspirada pluma de Alice Bailey: Ante todo, debe reconocerse que la causa de la inquietud mundial, de las guerras que han destrozado a la humanidad y de la miseria que se ha extendido por todo el planeta, puede atribuirse en gran parte  a un grupo de hombres egoístas que, con fines materialistas, ha explotado, durante siglos, a las masas, y ha aprovechado el trabajo humano para sus propios fines egoístas. Desde los señores feudales de Europa y de Gran Bretaña, en la Edad Media, pasando por los poderosos grupos comerciales de la era Victoriana, hasta ese puñado de capitalistas - nacionales e internacionales - que hoy controla los recursos del mundo, ha surgido el sistema capitalista que ha destrozado el mundo. Este grupo de capitalistas monopoliza y explota los recursos del mundo y los productos necesarios para vivir en forma civilizada, y lo ha podido hacer porque posee y controla la riqueza del mundo y la retiene en sus manos mediante precisas directivas entrelazadas. Ellos hicieron posible la vasta división entre los muy ricos y los muy pobres; aman el dinero y el poder que el dinero da; apoyaron a gobiernos y políticos; controlaron al electorado; hicieron posibles los objetivos estrechos y nacionalistas de políticos egoístas; financiaron los negociados mundiales; controlaron el petróleo, el carbón, la fuerza motriz, la luz y los transportes, y pública y anónimamente el movimiento bancario del mundo.

 

La responsabilidad de la gran miseria que prevalece hoy en todos los países del mundo corresponde principalmente a ciertos grupos interrelacionados de hombres de negocios, banqueros, ejecutivos de carteles internacionales, consorcios, monopolios y organizaciones, y a directores de grandes corporaciones, que sólo buscan su propio beneficio o el de la corporación. No les interesa beneficiar al público, excepto en lo que respecta a la demanda pública por  mejores condiciones de vida, lo cual les permitirá, bajo la Ley de Oferta y Demanda, proveer productos, transportes, luz y fuerza, que a la larga redundarán en mayores beneficios, Las características de los métodos empleados por tales grupos son:  la explotación del potencial humano, el manipuleo de los principales recursos planetarios y la promoción de la guerra para beneficio comercial y personal.

 

En todas las naciones existen tales hombres y organizaciones responsables del sistema capitalista. Las ramificaciones de sus negocios y el aferramiento financiero sobre la humanidad, existían antes de la Segunda Guerra; estaban activos en todos los países, y aunque durante la guerra se han mantenido ocultos, aún existen. Forman un grupo internacional estrechamente interrelacionado; trabajan en completa unidad de ideas e intención y se conocen y comprenden mutuamente. Estos hombres pertenecían a las Naciones Aliadas y a las Potencias del Eje; trabajaban juntos antes y durante todo el período de la guerra, mediante directorios entrelazados, bajo nombres falsos y a través de organizaciones encubiertas, siendo ayudados por las naciones neutrales que pensaban como ellos. A pesar del desastre que trajeron al mundo, están organizándose nuevamente, renovando sus métodos y no han cambiado sus objetivos, ni se interrumpieron sus relaciones internacionales. Constituyen hoy la mayor amenaza que enfrenta el género humano; controlan la política; compran a los hombres prominentes de cualquier nación; aseguran el silencio mediante amenazas, dinero y temor; amasan riquezas y compran una popularidad espuria por medio de empresas filantrópicas; sus familiares llevan una vida cómoda y fácil y  no saben lo que significa trabajar como Dios manda; se rodean de belleza, lujo y posesiones y cierran los ojos a la pobreza, la desdicha, la indigencia, la desnutrición y la sordidez de la vida de millones de seres; contribuyen a las obras de caridad y a la Iglesia, a fin de tranquilizar su conciencia y evitar el impuesto a los réditos; proporcionan trabajo a muchos millares de hombres, pero les dan un salario tan exiguo que les imposibilita disfrutar de las verdaderas comodidades, del descanso, la cultura y los viajes.

 

Esto es una terrible acusación. Sin embargo, se pueden comprobar miles de casos; tal situación está gestando una revolución  y un creciente espíritu de inquietud. Los pueblos despiertan y está amaneciendo un nuevo día. Pero se inicia ahora una guerra entre los adinerados egoístas y las masas humanas que exigen juego limpio y adecuada participación en las riquezas mundiales. (Los Problemas de la Humanidad – AAB,1947).

 

Hemos denominado a esta manifestación del materialismo con el apelativo de Plutocracia Global, que es el gobierno de los ricos. Responsables de un orden social nefasto que provocó la muerte civil de Argentina en 2001, proceso que se repite en Grecia, España, Europa y Estados Unidos en la actualidad, show mundial a cargo de los Hermanos Negros y sus esclavos. Esclavos del consumismo, de las guerras, de las finanzas, y más recientemente, de los medios masivos de comunicación, último bastión del materialismo en esta estupendo combate que hoy se libra en el plano mental de la humanidad. Responsables de la Guerra Mundial 1919-1945, en 1955 bombardeaban la Casa Rosada, en 1976 torturaban, desaparecían, asesinaban personas y secuestraban niños, en 1982 cometían crímenes de guerra como el hundimiento del Belgrano en Malvinas, en 1992 desguazaban al Estado Nacional y empobrecían al pueblo argentino. Ahora los Magnetto, los Mitre y los Murdoch sólo mienten, engañan, denigran, insultan y difunden odio y miedo desde los medios. ¡Estos hermanos negros y sus esclavos! ¿Cómo podríamos llegar a amarlos?

 

Simplemente, porque el Amor es una cualidad espiritual de toda Alma humana, cuyo reflejo emocional es el que más practicamos, pero que habitualmente está muy teñido de miedo y de bronca (que no es más que otro nombre del miedo). Una cosa es amar a Videla, y otra muy distinta es acostarse con él. Cristina ama a Videla, porque lo cuida (no lo tortura ni lo aniquila), pero no lo puede ni ver. Y la verdadera hermandad, como vimos, es espiritual. Cuando en nuestros corazones comience a prevalecer el amor sobre el odio, terminará la lucha entre Hermanos, y brillará la paz en la Tierra. Es indispensable saber que la conexión con el amor o con el odio es  íntima e individual. Nadie puede hacerlo por uno. Por eso somos libres. Uno elige. Este proceso de prevalencia del amor está garantizado, porque una excesiva conexión con el odio o el miedo mata. El exceso de codicia mata. Los usureros mueren de cáncer. Pero hay que reconocer que el exceso de amor también mata. Nadie resiste un orgasmo de 10 minutos. Las fuentes de amor y de miedo son internas y preexistentes. La Bella y La Bestia están dentro de nosotros. Si no reconocemos esta polaridad interna y ponemos el demonio afuera, o los proyectamos en los otros, no hemos entendido lo que es la vida. El indicio más notable de esta ignorancia se llama negación. Que se manifiesta como la pelotudez de las flores y pajaritos (todo esta bien, no hay que hacer nada), o la crueldad de los plutócratas (todo está bien, sólo hay que matar a 50 millones de terroristas). Tenemos la enorme tarea individual e indelegable de aprender a desconectarnos del miedo y la bronca y a conectarnos con el amor, a producir el matrimonio interno entre nuestra Bestia y nuestra Bella. El indicio, único, de que estamos en el camino de lograrlo, es la aparición de la alegría en nuestra vida cotidiana. Algunos la llaman pasión… Cuando se vive desconectado de la fuente interna amor, la vida es miserable.

 

Buda se comprometió a permanecer con la humanidad, aportando Luz, “hasta que el último cansado peregrino regrese al Hogar del Padre”.

 

Hay que resistir, un poco más. Con alegría.

 

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