“Griefault”, peor tragedia para Nueva York que las torres gemelas 

 

Un conocido instructor de uipidiles dormidos (entre los que me incluyo), solía decir que “No hay nada más peligroso para un hijo que sus padres”. Y ante la mirada atónita de sus instruidos, explicaba: “Porque no hay nada más peligroso que un pelotudo con ganas…” Es necesario aclarar que la palabra pelotudo tiene la siguiente definición en el diccionario de la Real Academia Española: 1. adj. vulg. Arg., Chile y Ur. Dicho de una persona: Que tiene pocas luces o que obra como tal. U. t. c. s.

Así,  podríamos anotarnos con un porotito (o varios), cada uno de nosotros. ¿O no?

 

En el caso del ya famoso Griefault, la pelotudez aflora (sale a la luz), en un reciente artículo escrito por el Redactor de Asuntos Financieros del diario New York Times, cuyo título ya es significativo “The muddled case of Argentine Bonds” (El embarrado caso de los Bonos Argentinos”).

 

Algunos argentinos, acostumbrados desde hace casi exactamente 60 años a jugar en canchas embarradas por los violentos, usureros  y traidores a la Patria de todas las latitudes (incluidos los que habitan fronteras adentro), hemos desarrollado un agudo sentido del significado de las palabras Memoria, Verdad y Justicia. Vale la pena ejemplificar con el cuento del elefante (animal reconocido por su memoria), el verdadero sentido de la palabra Memoria. Cuenta la historia que un famoso entrenador de elefantes hacía su agosto desafiando a las personas, apostándoles que no podían lograr que el elefante saltara. Hasta que llegó un diminuto individuo quien, munido de un par de ladrillos,  mirando al elefante a los ojos, con un seco golpe le aplastó las bolas entre los ladrillos… y ganó la apuesta. Pasó el tiempo, y cambiaron las formas de la apuesta. Ahora había que hacer que el elefante asintiera con la cabeza, y luego negara, solamente hablándole. Apareció el sabio, miró a los ojos al paquidermo, se acercó  la oreja izquierda y le dijo “¿Te acordás de mí?”. Y el elefante asintió repetidas veces. Luego, le preguntó: “¿Querés que te haga lo mismo?” El elefante sacudió la cabeza, negando desesperadamente. Y ganó otra vez.

 

“El que se quema con leche, cuando ve una vaca, llora”. Desde 1955, con los bombardeos a la Casa Rosada, los argentinos hemos sido sometidos a entrenamientos mucho más intensos que los de los famosos “marines”, porque hemos sido “disciplinados” incluso con la muerte civil de nuestra amada Patria, con el famoso “default” del 2001. Que nos proporcionó la inmensa oportunidad de ser el primer país occidental que se fue a la mierda, y el primero en renacer con un nuevo cuerpo social donde el liderazgo es ejercido con integridad, inofensividad e inclusividad. Hemos descubierto la potencia del poder de las ideas, junto con el poder del número de personas, que hacen que la Nueva Civilización del Amor nacida en 1945, prospere y se desarrolle con nuevos paradigmas.

 

En cambio, y volviendo al tema del título, los pronunciamientos públicos que ratifican la pelotudez del fallo son tan numerosos que ya hacen pensar en un golazo en contra, con la cancha bien embarrada, y la pelota rompió el arco... Naciones Unidas, OEA, Unasur, Mercosur, Celac, G77+China, Brics, New York Times y hoy Citibank (lo califica de cumplimiento imposible).

 

El Juez ya se dio cuenta. El martes pasado dijo en la audiencia, tan completamente insólita como el fallo, “We are in the soup”, equivalente a nuestro “Estamos en el horno”. Contrató a un mediador por U$S120.000 la hora, para intentar arreglar el entuerto. Pero según el artículo del NYT, el daño mayor ya está hecho. Refiriéndose a declaraciones del Juez, dijo: “It was not bad theater, but it hardly inspired confidence in the American legal system.” “No es una línea de mal teatro, sino que es casi imposible que esto inspire confianza en el sistema Legal Norteamericano”

 

¿Se acuerdan las pomposas declaraciones de algunos traidores autóctonos que nos decían (y continúan haciéndolo) que hace falta “Seguridad Jurídica” y “Confianza”, para que vuelvan las “inversiones”?

 

Pues simplemente esto es lo que ha perdido una plaza financiera tan importante como Nueva York, como consecuencia del fallo y de las actitudes de su Corte Suprema que lo ratifican. Seguridad jurídica y confianza. Cualquier juez puede parar pagos legales. “It’s terryfing” “Es aterrador”, dice el mismo artículo.

 

Los que saben un poco más que nosotros indican “Cada uno se convierte en lo que critica”.

 

Todo esto es consecuencia de un hecho comprobado históricamente. Los Magos Negros (más adecuadamente los Hermanos de la Oscuridad) pueden llegar a ser muy astutos. Pero la Inteligencia es una cualidad divina del Alma Humana. Los Magos Blancos son aquellos que están en contacto con su Alma. Estamos contemplando la apasionante lucha ancestral entre los Hermanos de la Luz y los de la Oscuridad, que se desarrolla en el plano mental, y que tiene final cantado. No se pierda los próximos capítulos. Prometen ser acojonantes…

 

Pase lo que pase, ¡ya hay endorfinas gratis y abundantes para todos y para todas!

 

 

Universidad Nacional del Alma

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