Infalible estrategia anti-ébola

 

 

Usted puede imprimir el gráfico, pegarlo en la heladera, hacerse una vincha, copiarlo y distribuirlo en la web, fabricar remeras y venderlas, hacer un collage, organizar una volanteada por San Telmo, o lo que su creatividad le indique.

 

Pero lo más importante es que lo comprenda, y luego lo practique en la vida cotidiana, por lo menos tres veces por día, durante varios años. También puede curar resfríos, caspa, depresión, cáncer, dolor de muelas, diabetes y “last but not least”, darle un sentido a su vida miserable, (si es que ya alcanzó tan terrible estadio, reconocible por el exceso de sufrimiento inútil, fundado en la conexión constante con el miedo o la bronca).

 

Puede saber con certeza que está en el camino correcto cuando aparezca la “alegría sin objeto”, es decir cuando uno perciba que uno es (por el solo hecho de haber nacido en la Tierra) un milagro viviente, diseñado para ser feliz, y que su fuente de endorfinas es interna y preexistente, y que nada ni nadie puede interferir en su contacto íntimo, secreto, con esa fuente. Si se practica de a dos, aparece la Magia del Alma, con energía más que suficiente para empañar los vidrios de un auto, como en el film “Titanic”. No quiero imaginarme lo que puede ocurrir si se practica el entusiasmo en un grupo, una nación entera, o toda la humanidad. (Además, ya lo hizo John Lennon).

 

¡Ya hay endorfinas gratis para todos y para todas! Pero hay que generarla en dosis. Está comprobado que nadie resiste un orgasmo continuado de más de 10 minutos… todavía.

 

Universidad Nacional del Alma

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