La Máquina de Impedir

La Máquina de Postergar

La Máquina de Imitar

La Máquina de Mentir

La Máquina de Molestar y de Pedir Disculpas

Hace un cuarto de siglo, cuando intentábamos paliar los daños del proceso de desindustrialización de la Argentina, Techint se atrevió a contratar a Enrique Mariscal para generar equipos de trabajo creativos. Uno de los ejercicios (realizado con pleno éxito), consistía en emplear la imaginación individual y colectiva para crear máquinas que consumieran mucha energía y recursos, pero cuyo producto no sirviera para nada. Contrario sensu, la creatividad consiste en hacer, de la nada, algo útil, bello y deseable. Por ello se dice que es una tarea reservada a los dioses.

La identificación en uno mismo, en una pareja, en una empresa, en una nación o en el planeta, de las máquinas, actitudes, relaciones u organizaciones que cumplen las funciones de imitar, mentir, postergar, impedir, molestar y pedir disculpas, tiene la misión de ayudarnos a reconocer las causas de nuestra vida miserable, sin creatividad, sin amor y sin futuro.

La naturaleza esencial de la vida, de cada ser humano, de todo lo que vemos, es dual, y el producto de esta dualidad esencial, que conocemos con los nombres de Espíritu – materia, Vida – muerte, Luz  - oscuridad, Bien – mal, Día – noche, Amor – odio, La Bella y La Bestia, Eros – tánatos en la genial síntesis freudiana.

Somos, cada uno, una Bella poderosa y divina, encarnada en una Bestia también poderosa y también de diseño divino. Los hermanos de la Luz reconocen la dualidad como condición del Plan. Los hermanos de la oscuridad no reconocen a la Bella propia, y atribuyen la Bestia a los otros, por lo cual esos otros deben ser aniquilados. Esta ancestral, cósmica lucha entre lo luminoso y lo oscuro está llegando a su apogeo. En el escenario planetario se dirime esta separación, destinada a producir una síntesis potentísima y asombrosa. Nadie está excluido de esta oportunidad para elegir el camino del amor. No nos puede proteger ni el bunker más acorazado, ni las armas atómicas, ni una suculenta cuenta bancaria en algún paraíso fiscal, ni un ejército numeroso, ni un juez amigo. Ninguna cautelar podría retrasar el estupendo proceso evolutivo. Ninguna máquina de impedir lograría siquiera filtrar la suprema energía que está prevista para una manifestación apocalíptica estupenda, en el sentido de revelación de lo oculto, y del triunfo del Jinete en el caballo blanco, guiando a las multitudes.

No es época de elecciones, como creemos, sino de elección en lo más recóndito de nuestra conciencia, de los caminos del Amor.

¿Cómo hacer para vivir en estos tiempos turbulentos, sin enloquecer? Aquí van algunas sugerencias ideadas para posibilitar tránsitos inteligentes  y más alegres que nuestras habituales trampas letales para las que somos continuamente adiestrados por los medios de la cultura más materialista y perversa que supimos producir.

La revelación emergente de la divinidad humana, aceptada como hipótesis a confirmar,  podría ayudarnos a vivir más plenamente estos tiempos revueltos de transición que transcurren entre un orden decadente basado en el miedo y el odio, y un nuevo orden emergente fundado en el  amor.

Podríamos  intentar que nuestras  relaciones chupópteras nos drenen menos energía  espiritual sabiendo que cada uno hace con su vida lo que puede (por ejemplo, sufrir inútilmente). Si aplicamos el principio de divina indiferencia y una cuota de liberación  cortando los lazos que atan (solamente cortando lazos, no destruyendo al otro), podríamos observar que esas relaciones irán muriendo por inanición. Simplemente tenemos que dejar de alimentarlas con las dosis habituales de miedo o ira. Aplicable a todas las relaciones adrenalínicas.

Con nuestras relaciones tipo peor es nada, podríamos intentar reencantar la realidad, volcando una cuota de energía denominada por los griegos empatía (que consiste en sintonizarnos en la misma frecuencia del otro), con el fin de ver si se produce el milagro de la simpatía o sintonía, para vibrar juntos en niveles más aceptables que los cotidianos, o no.

Todo ello podría permitirnos continuar disfrutando de la magia  de las relaciones endorfínicas, si es que la Vida nos ha premiado con alguna, sin contaminarlas con el miedo, los celos o la culpa.

“Que se realice el Plan de Amor y de Luz y selle la puerta donde se halla el mal.”

“Que la Luz, el Amor y el Poder restablezcan el  Plan en la Tierra.”

 

Universidad Nacional del Alma

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