“Tú no deberías juzgar”

La potente recomendación de Jesucristo al más cerrado y bruto de los fariseos debiera ser aplicada a varios integrantes de la comunidad judicial en el mundo actual.

Los recientes casos como el juez de Ghana que detuvo a la Fragata Libertad, el juez Griesa de Nueva York, la detención ilegal de la aeronave oficial en la que viajaba Evo Morales, las medidas que hoy todavía impiden la plena aplicación de la Ley de Medios, y del comienzo del proceso de democratización de la justicia argentina, producen asombro.

El asombro tiene una cualidad particular de iluminación, precisamente por su enorme impacto sobre los sistemas de creencias habituales. Se asemeja a lo que denominamos revelación. Como sabemos, la palabra griega correspondiente es Apocalipsis.

Vivimos tiempos de revelación, en los que todo lo oculto sale a la luz. La visualización pública y notoria de los poderes fácticos, denominados Plutocracia Global o los hermanos de la Oscuridad, produce asombro en las mentes de aquellos que todavía no tienen los ojos abiertos para ver la Realidad. Pero esta visión de lo oculto es potente, y produce efectos que tienden a la destrucción del secreto que siempre caracterizó esos actos. Esta desaforada actitud indica que al menos sus esclavos y ejecutores están un poco nerviosos…

Resultan también, por los mismos actos, más visibles y comprensibles los paradigmas de lo que está emergiendo como un nuevo orden mucho más luminoso: “Gobernar por el mayor bien para el mayor número de personas”, “Dar de comer al hambriento y de beber al sediento”, reflejados en la admirable frase de Hipólito Yrigoyen:   “Los hombres deben ser sagrados para los hombres y los pueblos para los pueblos”.

Con lo que podrán operar con toda su potencia las fuerzas que construyen la Nueva Civilización del Amor: el estupendo poder de las Ideas (que al decir de Platón son las únicas emanaciones divinas con las que los hombres podemos entrar en contacto) (no las Ideologías ni mucho menos los Ídolos, aunque sean televisivos), junto al poder del Número de los individuos humanos convencidos por tales Ideas. Hermosa definición de Democracia que le debemos a un inglés menos colonialista que los líderes actuales, llamado Arnold Toynbee.

Sale a la luz la podredumbre oculta y la luminosa posibilidad de lo más elevado. Para que en la intimidad de nuestra conciencia (o de las urnas), podamos elegir el camino del Amor.

“¿Quién dijo que todo está perdido? Yo vengo a ofrecer mi corazón.”

 

Universidad Nacional del Alma         

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