ABRIL

 

En griego se designa con la palabra Mouncia (Muniquia), que significa Las diosas Ártemis (Diana) y Hécate; también es el nombre de una ciudad puerto cerca del Pireo. Nos recuerda a las palabras munificencia y magnificencia.

 

Ártemis o Diana Cazadora era una virgen que cazaba cervatillos, dedicada a la gestión de la abundancia en la Tierra, y que fuera violada por el gigante Orión. El castigo divino fue convertirlo en un ramillete de estrellas, que hoy conocemos como la Constelación de Tauro. Se reconoce fácilmente en el cielo del Sur porque el cinturón de Orión está formado por Las Tres Marías, estrellas cuya ubicación en los cielos está repetida en la Tierra por las tres pirámides magnas de Egipto, construidas en la época atlante, cuando los dioses caminaban aún entre los hombres, tal como lo registra la Mitología Griega.

 

La abundancia de la Manifestación Taurina se corresponde, cada vez más, con la abundancia de la oculta Espiritualidad Escorpiana, cuyo paradigma es Plutón, dios del dinero, el sexo, el poder y la muerte, como digno rey del Hades, el reino de las Almas, donde todos entramos pero no sale casi nadie. Este es el significado de Hécate, misteriosa deidad relacionada con la magia de Medea y de Circe.

 

Nuestro destino como seres humanos es ser magos. Mag es grande en sánscrito. Mago Blanco es aquel ser humano que opera en contacto consciente con su Alma, como revelara hace poco Alice Bailey.

 

El Mago Blanco más famoso en nuestra cultura no es Merlín, como se cree habitualmente, sino Aquel que transformaba el agua en vino, multiplicaba los panes y los peces (hazaña mucho más difícil que multiplicar Mercedes-Benz o Ferraris), curaba a los enfermos y resucitaba a los muertos.

 

Como si esto fuera poco, el mismo Mago Blanco hizo todo lo necesario para su acto cumbre: vencer a la muerte. Y lo hizo en Abril. Por eso estamos celebrando las Pascuas de Resurrección.

 

Nos dejó un mensaje muy claro: “Haréis cosas más grandes que las que Yo Hice”. Pero como nuestra cultura occidental nos educa como esclavos, ni siquiera lo estamos intentando… todavía.