AGOSTO

 

En griego se escribe Metageitniwn (Metaguidión), que es el segundo mes ateniense del año, (mitad en agosto y mitad en setiembre) y significa el cambio de domicilio, y por lo tanto, de vecinos.

 

Cambiar de vecinos implica siempre una oportunidad, y al mismo tiempo, un riesgo, que siempre vale la pena correr. Sabemos que el cambio o el movimiento constituyen las claves de la vida plena.

 

Agosto reúne las energías de Leo y de Virgo, cuyos regentes son el Sol y Mercurio/Quirón, respectivamente. Simbólicamente, Leo (conciencia individual representada por el Sol inmanente /¢ que tiene estilo y brillo propios) es el centro, y tenemos que aprender a ser parte en Virgo. La calidad de una vida depende de la calidad de las relaciones que podamos generar y sostener. Además de brillar desde el Sol, donde operamos como un individuo autónomo y feliz, que no depende de nada ni de nadie afuera, hemos sido diseñados para relacionarnos sexualmente en esta etapa del Proceso Evolutivo. Pero Virgo es la Virgen (/£-±) y como sabemos, José era un adorno para María embarazada del Espíritu Santo… Virgo es el primer signo triple (completo) del Zodíaco. Los riesgos de Virgo están simbolizados por las Amazonas, por la Abeja Reina, por el Mamboretá hembra y por la araña denominada Viuda Negra, todas alegorías y realidades del rechazo del otro polo sexual. Esta ilusión de completud del femenino es muy potente y es la causa de muchas relaciones desastrosas. Es preciso ser cauto en los cambios de domicilio.

 

Virgo elevado es la capacidad concreta de servir, de trabajar para un orden espiritual donde el cuerpo biológico también es de diseño divino. Una mente poderosa (Mercurio) y una capacidad de curar (Quirón, inventor de la Medicina en el Olimpo Griego), caracterizan esta mudanza hacia lo superior que posibilita un relacionamiento más amoroso.

 

El reciente descubrimiento de Quirón (1977), implica que la humanidad está preparada para curar sus heridas absurdas. Como dice el tango “Tarde” de José Canet, “de cada amor que tuve tengo heridas, heridas que no cierran y sangran todavía…” Eso de cada amor. Imagínense el resultado de nuestras luchas y conflictos… Estamos destruidos. Hacen falta menos vírgenes y amazonas, y más afroditas.

 

El próximo mes veremos los secretos de esta estupenda transformación.