Celebrando una Navidad acuariana

 

 

 

La historia nos cuenta que Jesús nació en Belén hace 2008 años.

 

La palabra en hebreo (Betlehem) significa “La ciudad del Pan”. Treinta años después, Jesucristo indicaba que la clave de la Nueva Civilización consistía, simplemente, en “dar de comer al hambriento, y de beber al sediento”, por aplicación del Undécimo Mandamiento (que incluye a los otros diez): “Ama a tu prójimo como a ti mismo”.

 

Cuando logremos, como humanidad, eliminar el hambre de la faz de la Tierra, habremos alcanzado un punto singular del desarrollo humano.

 

Esto ya fue conseguido por una sociedad, la Comunidad Europea de Naciones, lo que mereció como “castigo” por parte de los que detentan el poder, el mote de “Estado de Bienestar”, situación prohibida e inviable para los sostenedores de la escasez y de la exclusión.

 

Afortunadamente, la crisis financiera de este año demostró que el dinero es abundante, que puede ser creado a voluntad en instantes, y como dijera el actual Presidente del Parlamento Europeo, “debería ser empleado para eliminar la pobreza”.

 

Los defensores de la escasez y de la acumulación no cejarán en su empeño exclusivista, pero es evidente que sus días están contados.

 

Deberíamos aprender a “dar de comer al hambriento y de beber al sediento”, comenzando por nosotros mismos, individualmente, empleando las poderosas y abundantes energías preexistentes en cada una de nuestras Almas.

 

Feliz nacimiento del Cristo Niño en cada uno de nuestros corazones sedientos de amor. ¿Cuánto hace que se nos secó el corazón, por el uso abusivo de las corazas del miedo y de la bronca?

 

La vulnerabilidad es la más perfecta protección. Ser Yo mismo es seguro. Felices natividades en todos. Abramos nuestros corazones al Amor.

 

Cuando logremos, como individuos, ser felices, ello perdurará eternamente, porque el premio es el fin del sufrimiento inútil.