El grupo de Comunicadores Telepáticos

Desde el momento en que durante el año 2000, y gracias a los desarrollos en nanotecnología, los experimentos llevados a cabo científicamente demostraron la existencia de  un ámbito de la realidad imperceptible a los sentidos, invisible, imposible de tocar ni de oír ni de oler ni gustar, pero con capacidad para transportar instantáneamente ondas electromagnéticas, comenzó la posibilidad de comprender el verdadero significado de la palabra griega telepatía, y también de un sinnúmero de afirmaciones provenientes de los libros sagrados de todas las religiones y de las revelaciones de la metafísica moderna.

Tele Pathos significa literalmente sentir a distancia.

“Hasta la más leve caída de una hoja en el otoño, queda registrada en los Archivos Akáshicos”. Lo que permite la aplicación de la Justicia Divina, más conocida como Karma.

Akasha es una palabra sánscrita que significa Éter.

Si aceptamos por un momento la existencia del cuerpo etérico, podremos comprender una serie de asuntos de vital importancia para nuestra vida cotidiana.

 

“Lo esencial es invisible a los ojos” El ser humano es un conjunto espiritual complejo y completo, que encarna en un cuerpo biológico (también de diseño divino) que le sirve como vehículo de percepción y de manifestación (o expresión) en los ámbitos más densos de la materia. Esta unidad es íntegra, desde el nacimiento hasta la muerte, y La Biblia indica “Que el hombre no separe lo que Dios ha unido”, no en referencia a las parejas que contraen matrimonio, sino a la estupenda pareja constituida por La Bella y la Bestia en cada individuo que encarna en la Tierra. El reconocimiento y la adecuada relación consciente entre ambas partes es la clave de la plenitud humana. Su separación, el origen de la miseria humana. “Toda enfermedad es el resultado de la inhibición de la manifestación de las energías del alma”.

Este ámbito etérico es común a toda existencia en el planeta. Por eso se dice que “Todos estamos unidos en el Todo”. Esa red etérica es completa y perfecta, omnipresente, omnicompenetrante, mucho más que Internet, que es una burda y costosa manifestación de la otra. Cuando aprendamos a emplearla, ocurrirán algunas cosas estupendas.

La simple aceptación de la hipótesis ratifica la destrucción de las bases académicas del materialismo científico planteada por Einstein en 1905 (Todo es energía), y también del dogmatismo teológico en cuanto a que no somos seres espirituales (todos los humanos). Esta ampliación del ámbito de la investigación científica es revolucionaria, y posibilitará cambios en la medicina, en los modos de producir energía, en los conceptos sobre el dinero, en las telecomunicaciones y una síntesis del conocimiento que producirá una religión científica (o una ciencia de la religión, como se prefiera), entre algunas otras maravillas. Estos conocimientos, que configuran las revelaciones de la metafísica moderna, han sido escritos gracias al empleo avanzado de la telepatía.

Imaginemos nuevos aprendizajes que permitan transformar la energía del amor en endorfinas, para llegar al fin del dolor y de las enfermedades; las comunicaciones que probarán la existencia de la vida después de la muerte; el nuevo materialismo mágico que liberará a la humanidad de las esclavitudes actuales del dinero y del trabajo, la omnisciencia y la omnipresencia.

Vivimos tiempos de cosecha, de apocalipsis (revelación) y de instauración de los verdaderos misterios de la vida.

¿Te gustaría estudiar telepatía y el vehículo etérico?

Universidad Nacional del Alma

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