¿CUÁNTAS VECES TENEMOS QUE REPETIR PARA DARNOS CUENTA?

DISCURSO INAUGURAL DE ROOSEVELT (FRAGMENTO),

EN MEDIO DE LA GRAN DEPRESIÓN (1933)

 

“Lo más importante es que una multitud de ciudadanos desempleados enfrentan el sombrío problema de la existencia, y un número igualmente grande se esfuerza sin conseguir demasiado. Solamente un insensato optimista podría negar las tremendas realidades de este momento.

 

Sin embargo, nuestro sufrimiento no proviene de la falta de algo esencial. No estamos atacados por una manga de langostas. En comparación con los peligros que nuestros ancestros superaron porque tenían fe y no tenían miedo, nosotros tenemos aún mucho por lo que debemos sentirnos agradecidos. La naturaleza aún nos ofrece su generosidad, y los esfuerzos humanos la han multiplicado. La abundancia está a nuestra puerta, pero el empleo generoso de tal bonanza languidece en la presencia misma de la provisión. Fundamentalmente porque los responsables del intercambio de los bienes de la humanidad han fallado por su propia obstinación y su incompetencia, han admitido su fracaso y han renunciado. Las prácticas de los inescrupulosos mercaderes de dinero han sido acusadas en la corte de la opinión pública, y son rechazadas por los corazones y las mentes de los hombres.

 

Es verdad que intentaron soluciones, pero sus esfuerzos fueron fundidos en el molde de una tradición ya inútil e inaceptable. Enfrentados al fracaso del sistema crediticio, sólo propusieron más préstamos. Despojados de la atracción por las ganancias, por las cuales inducir a nuestro pueblo a seguir su falso liderazgo, recurrieron a exhortaciones, rogando lastimeramente por una restauración de la confianza. Sólo conocen las reglas de una generación de egoístas. No tienen visión, y donde no hay visión, los pueblos perecen.

 

Los mercaderes de dinero huyeron de sus altos sitiales en el templo de nuestra civilización. Ahora podemos restaurar ese templo según las antiguas verdades. La medida de la restauración radica en la extensión en la que podamos aplicar valores sociales más nobles que el mero beneficio monetario.

 

La felicidad no reside en la mera posesión de dinero; está basada en la alegría del resultado, en el entusiasmo del esfuerzo creativo. La alegría y la estimulación moral del trabajo no pueden ser nunca más olvidadas en la loca persecución de beneficios evanescentes. Estos oscuros días habrán valido la pena si nos enseñan que nuestro verdadero destino no es ser administrados, sino ser administradores de nosotros mismos y de nuestros compatriotas.
 

El reconocimiento de la falsedad del bienestar material como norma de éxito va de la mano con el abandono de la falsa creencia que los cargos estatales y la alta posición política deben ser valorados solamente por el orgullo del status y el beneficio personal; y debe ponerse fin a la conducta en el banking y en los negocios que con mucha frecuencia han ensalzado y protegido actos deshonestos, caracterizados por el egoísmo y la insensibilidad. No es sorprendente, entonces, que la confianza decaiga, porque ésta florece en la honestidad, en el honor, en lo sagrado de las obligaciones, en la protección leal y consciente, en las acciones altruistas; sin las cuales la confianza no puede sobrevivir.” …Sigue el discurso. Su administración creó 8 millones de puestos de trabajo en los 8 años de sus dos primeros períodos de gobierno. Fue reelecto 4 veces.

 

Se ha dicho que el hombre es el único animal que puede tropezar dos veces con la misma piedra…

 

Buda nos ha enseñado que el ser humano está diseñado para ser feliz, y que las causas del sufrimiento son la ignorancia de este hecho, y la estupidez…

 

Einstein reconocía sólo dos cosas infinitas: Dios, y la estupidez humana. Y no estaba seguro de la primera…

 

La actual crisis financiera ha demostrado que el dinero es infinitamente abundante en una sociedad altruista. Apliquemos la inteligencia al tema del dinero, liberándonos de la esclavitud de un sistema ferozmente materialista, basado en la escasez y en la exclusión. ¿Cuántas veces necesitamos pasar por la misma experiencia para darnos cuenta?