Figura 8: El ABC de la Espiritualidad Humana

 

Individualización e Iniciaciones

Este gráfico representa la epopeya humana, desde el comienzo del extraordinario experimento en el que un ser divino toma posesión por primera vez de un cuerpo animal diseñado para recibirlo, que reconocemos con el mito de ADÁN y la idea de los “ángeles caídos”. Este proceso de inmersión del espíritu en la materia, con el propósito de perfeccionar, por medio de la experiencia, tanto al intermediario divino que llamamos Alma, como al vehículo biológico, a lo largo de sucesivas encarnaciones, generando a lo largo de más de 21 millones de años un INDIVIDUO (palabra que quiere decir indiviso, completo), recibe el nombre de individualización. Sólo un ser humano autoconsciente, con su mente desarrollada, puede decir YO SOY. Pero esta inmersión en las profundidades de la materia se hace en condiciones particulares. La conciencia del Alma permanece separada de la incipiente conciencia personal, denominada mente inferior. En el gráfico, esto está representado por los dos triángulos. La triplicidad del Alma, como el triángulo ubicado en los planos sutiles, con su vértice hacia arriba, cumpliendo su función de dar coherencia a la persona y haciendo lo suyo en sus propio plano, y la triple personalidad, operando en el mundo perceptible, como el triángulo situado en los planos densos con el vértice hacia abajo, impulsada por sus instintos y por el deseo, permanentemente ocupada en sobrevivir y aprender y poseer y experimentar, a lo largo de una vida. El Alma hace lo que le corresponde y se encuentra en profunda meditación, esperando que sus distintas personalidades despierten, a lo largo de muchas vidas. Esto finalmente se produce en alguna encarnación.

 

El arquetipo de una mente autoconsciente iluminada por el Alma fue BUDA (que significa El Iluminado, en sánscrito). La principal capacidad de semejante individuo es la de RECONOCER conscientemente su condición divina. Es de hacer notar que la palabra reconocer significa volver a conocer, porque el Alma en su plano conoce, pero las distintas personalidades no. Hasta que llega el momento.