En el Día de los Enamorados

 

¿Dónde está el Amor?

 

Es bueno hacerse la pregunta en una civilización y cultura basadas en el miedo a la muerte y en el odio.

 

La fuente inagotable del Amor es interna y preexistente. Desde el nacimiento hasta el fin de nuestros días en esta encarnación, nuestra Alma espera que nos demos cuenta de esta realidad y comencemos a practicarla en la vida cotidiana.

 

La transición histórica que hemos elegido para vivir es tan estupenda que significa la oportunidad para dejar de sufrir por la soledad y la falta de alegría, por el resto de la vida y para el resto de las futuras vidas, porque significa aprender a desconectarnos del miedo y de la bronca, y aprender a conectarnos con nuestra fuente infinita de inteligencia, de amor y de voluntad. Porque ha sido revelado que somos uipidiles. Únicos, irrepetibles, poderosos, inmortales, divinamente inteligentes y libres.

 

Para ello es necesario reconocer el proyecto humano: somos seres íntegros, diseñados para ser felices, aquí en la Tierra. Pero estamos educados para buscar completarnos con algo o con alguien afuera. Un trabajo más o menos esclavo, relaciones chupópteros, pijoteras y pendencieras, esclavos del consumismo o excluidos de lo mejor. Conectados con la falta y la escasez.

 

Cuando ya está demostrado científicamente y han sido escritos hace mucho los paradigmas de la Nueva Civilización del Amor: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”; “Amaos los unos a los otros como Yo os he amado”; “Todo lo necesario para una Vida Plena es abundante”. Y gratuito.

 

Cuando aprendamos a cuidarnos, a amarnos, a sentirnos bellos, merecedores y plenos, atraeremos relaciones de alta calidad amorosa. No antes, porque estaremos íntimamente conectados todavía con la miseria, con la escasez. Y eso será lo que se nos acerque. Inexorablemente. Hasta que aprendamos a amarnos.

 

Feliz Día de los Enamorados.

 

www.sidereh.com.ar /Universidad Nacional del Alma