La definitiva encarnación del Alma argentina

en un nuevo cuerpo social

 

Luego de la muerte de la sociedad argentina, manifestada con el “default” en el año 2001, transcurrió una década de infancia. Sabemos que durante el primer septenio de la vida de un niño, el alma cambia todas las células originales, que mueren a un ritmo de 3 millones por segundo. Si el cuerpo resiste esta crisis, a los siete años el alma toma posesión definitiva del vehículo biológico.

 

Simbólicamente, ayer 23 de octubre de 2011, ha tenido lugar este acontecimiento en nuestro país. El cambio de las “células viejas” no es total, pero la tendencia del proceso es irreversible. Las células tomadas por el miedo, el odio, la apatía y la muerte están siendo reemplazadas por otras más aptas para manifestar las energías del alma, que son el Amor, la Sabiduría y la Voluntad.

 

Este acontecimiento es la manifestación concreta de la muerte de la Civilización Occidental Globalizada como cuerpo social ya inservible a la humanidad por su íntima conexión con el materialismo más feroz, el miedo, el odio, las guerras, la escasez (para la mayoría), la exclusión y la separatividad. Este proceso de eliminación de lo que ya no sirve es simultáneo con el  nacimiento de una Nueva Civilización del Amor, apta también para niños y viejos, en la que aquellos que saben y pueden se ocupan también de los que no saben ni pueden, privilegiando al ser humano como el componente más valioso en cualquier sociedad humana . Este nuevo orden social planetario se origina en 1945, y su nuevo paradigma fue el de Libertad, Igualdad y Fraternidad, dado en 1780 durante la Revolución Francesa.

 

Con la alegría más profunda estamos asistiendo al milagroso (y doloroso) parto, previsto en todos los libros sagrados y en todas las revelaciones. Es la gran época del Apocalipsis, que significa Revelación en griego. Todo lo que ocurre y ocurrirá está diseñado para beneficio de la Humanidad Una, por lo que es oportuno estar atento: nada que nos produzca miedo o bronca es verdadero, sino un residuo de lo que pronto desaparecerá como motivación en nosotros.

 

Es adecuado también reconocer los paradigmas de lo que muere y de lo que nace:

-          “Ganarás el pan con el sudor de tu frente” está siendo reemplazado por “Busca mejor el Camino de Regreso… y TODO lo demás te será dado por añadidura”.

-          Miedo y odio (causas de la miseria) están siendo sustituidos por el amor.

-          Ignorancia y pelotudez (las causas del sufrimiento inútil según Buda) son rápidamente eliminadas por la verdadera educación, la luz de la sabiduría y la confianza en la Vida.

-          Escasez (para los muchos) desaparecerá con la Vida Plena y Abundante.

-          Separatividad y exclusión no tienen futuro con la aplicación del Undécimo Mandamiento: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”.

-          Lenta pero seguramente, el peor veneno para un ser humano que es la irritabilidad, será transmutado en inofensividad.

-          La dependencia (de algo o de alguien afuera), dará lugar a la integridad individual como concepto humano esencial, tanto en las personas como en las naciones.

-          “El mayor bien para el mayor número de personas” será el lema que regirá toda decisión política.

-          La depresión cederá su actual espacio a la felicidad.

 

Nada de esto es utópico. Ya lo estamos viviendo en nuestro querido país, y también en toda la América del Sur. Esperemos que pronto mueran a lo viejo Grecia, España, Italia, Europa y los Estados Unidos de América del Norte.

 

Celebremos, entonces, estar viviendo este tiempo.

 

www.sidereh.com.ar /Universidad Nacional del Alma