La Cadena Nacional del Miedo y del Desánimo

 

En realidad es internacional. Y tiene más de 1.100 años.

 

Cuando uno visita Constantinopla, la actual Estambul, puede admirar los estupendos edificios y muestras del arte bizantino, restos del esplendor del Imperio Romano de Oriente, que sucumbiera al poder vaticano en varios Concilios, en particular el del año 869, generando un cisma que hoy subsiste entre la Iglesia Católica Apostólica Romana y la Iglesia Ortodoxa.

 

Sin pretender conocer los motivos, algunos de ellos aún secretos, es posible interpretar por los resultados visibles, el carácter de la diferencia y, de paso, el título del presente artículo.

 

Lo que se percibe a simple vista es la diferencia entre las imágenes que todos los fieles de ambas iglesias pueden ver en su práctica, cada día, todos los días. El Vaticano eligió la imagen del Cristo azotado, sangrante, torturado y muerto en la cruz. Ideal para representar e infundir el miedo, el desánimo y la culpa. En Bizancio se puede ver al Cristo Resucitado, triunfante y pleno. Incluso hoy puede verse esta imagen en el Trono del Patriarca de Constantinopla (el papa de los ortodoxos), al igual que en la mayoría de las iglesias bizantinas.

 

 

 

 

 

Narran los historiadores que durante el Concilio de Constantinopla citado, algunos teólogos de la Resurrección, interpretando las Escrituras, sostuvieron la hipótesis de la divinidad humana, entendiendo en tal sentido la frase del Nuevo Testamento: “Haréis cosas más grandes que las que Yo hice”. Y lo que hizo Cristo fue resucitar de entre los muertos. Pero ganaron los teólogos del miedo y del desánimo. El Concilio emitió un decreto que define como hereje a todo aquel que crea posible semejante cosa. El único hombre-dios fue Jesucristo. Ese decreto está hoy vigente, y su letra fue custodiada por la Santa Inquisición durante más de un milenio, torturando y quemando vivos a todos aquellos que pretendieran cualquier acercamiento con la divinidad. Juana de Arco, el pueblo Cátaro, Giordano Bruno, las brujas de Salem, entre los más conocidos. Seis millones de “brujos y brujas”. Juan Pablo II pidió, en 1998, perdón a la humanidad por los crímenes de la Iglesia. Entre ellos, explícitamente, el de la Inquisición. Y anunció la Tercera venida de Cristo. Es el único que puede solucionar semejante problema de “imagen”…

 

Como habrán visto, la Cadena del Miedo y del Desánimo es internacional y está plenamente vigente, a favor del materialismo más feroz y sangriento de la historia, aquel que aún no reconoce a cada ser humano su condición divina, lo más excelso de la Creación en el Universo conocido. Por eso se “salva” a los bancos y se hunde en la miseria a la gente, con total desparpajo y cinismo.

 

Pero esta visibilización notable (y forzada) del empleo de la mentira, de la culpa, del miedo y del desánimo está teniendo efecto mucho más rápidamente de lo que algún optimista hubiera podido imaginar, para despertar las conciencias aletargadas de los hombres. La difusión de la idea revelada por la Mitología Griega por medio de las aventuras de Eros (el dios del Amor, hijo de Afrodita y Ares) y Psique (el Alma humana), quienes tuvieron una hija a la que llamaron Alegría, nos indica que la conexión interna con el miedo y el desánimo genera inexorablemente una vida miserable (Mis-Eros significa desconexión de la fuente interna de Amor). En cambio, la conexión correcta con el Amor genera Alegría. Alegría sin objeto, alegría de vivir, que no depende de nada ni de nadie externo a uno mismo. Esta conexión íntima, secreta, con el Amor, el Poder y la Inteligencia inmanentes, está produciéndose en la humanidad a pesar de todos los poderes económicos, financieros, bélicos, mediáticos, eclesiásticos e ideológicos con los que opera, ahora desembozadamente, la Plutocracia Global, oponiéndose a la plenitud vital y a la felicidad de toda la raza humana. Es una estupenda guerra que hoy se libra en el plano mental, y cuyo resultado depende de la respuesta que cada cual pueda obtener a las eternas preguntas: ¿Qué somos? ¿Dónde estamos? ¿Hacia dónde va la humanidad?

 

Si usted todavía está afiliado a la Cadena Internacional del Miedo y del Desánimo, le será más difícil ver los signos de los tiempos. Pero no desespere. Está escrito que “Todos los ojos Lo Verán”. Aunque algunos medios son especialistas en invisibilizar las Buenas Nuevas. Hay que estar atento…

 

www.sidereh.com.ar /Universidad Nacional del Alma