La Danza de los Destructores y los Constructores

 

El estupendo diseño de la vida en la Tierra permite reconocer atisbos del Plan Divino (al que algunos llaman Proceso Evolutivo), que son realmente fascinantes por su claridad, su precisión y su cualidad educativa.

 

Los constructores de la Nueva Civilización funcionan con alegría, inclusividad y creatividad respetando el canon  político simple pero contundente: lograr el mayor bien para el mayor número de personas, empleando la energía del Amor abundante, sabiendo que cada individuo humano es la más alta expresión de todo lo que conocemos, lo más valioso y respetable de una Nación, de una empresa o de una organización social cualquiera.

 

Los destructores de la Civilización Occidental Globalizada, basados en el miedo y en el odio guerrero, sostienen el paradigma de la escasez, de la falta, del materialismo inhumano, por lo que han generado esta cultura de acumulación que se está autodestruyendo rápidamente. Son como los gusanos que llevan, rápida y vorazmente, a una forma corrupta a su estado de materia sin forma. Es interesante verificar que los destructores, luego de destruir a una Argentina que no servía, han tomado a Grecia, toda Europa y Estados Unidos como los próximos blancos de su voracidad insaciable. Platón, en su libro “La República”, en diálogo con Glauco, define con precisión y con una sola palabra, el canon de los destructores: pleonexia. Que significa codicia insaciable por los bienes materiales.

 

Es adecuado apuntar que el varias veces condenado dictador Videla refleja, desde su punto de vista de destructor subhumano, esta realidad de una manera clara, con su estilo único e irrepetible: “La República está desaparecida”. Su actuar corrupto, anticristiano, donde el valor de una vida humana era despreciable, ha terminado con la muerte de un orden social que ya no les servía a los argentinos. Por fin, confesó que los militares no estuvieron solos en esa hecatombe. Contaba con la anuencia y la “amistad” de eclesiásticos y empresarios, tomados aún hoy por esos modelos mentales viejos e inservibles que están en vías de desaparecer. Lenta, pero seguramente.

 

Vale la pena destacar que ese conflicto se ha trasladado al plano mental. Por eso los medios masivos de comunicación son el baluarte actual de los destructores. Y porque el poder del número de individuos está retomando vigencia, gracias a la democracia, a los indignados y a Internet, pues el ocultamiento de acciones degradantes de la dignidad humana es cada vez más difícil. Es esta una época en la que los soretes flotan…

 

¿Qué creo yo que es la Verdad? ¿Cuáles son los valores por los que vale la pena vivir? ¿Soy un destructor de lo viejo? ¿O un constructor de lo nuevo? El único requisito para construir lo nuevo es conectarse con el Amor, para lo cual es necesario trascender el miedo y la bronca.

 

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