LA SALUD DE LA HUMANIDAD 1

 

Tres hechos comprobados científicamente.

 

1) A partir de una única célula, llamada cigoto, resultado de la unión de un espermatozoide y un óvulo, por un mecanismo que la ciencia desconoce, se desarrollan y diferencian los cientos de células distintas que conforman los tejidos y órganos del embrión humano, del feto, del bebé y del cuerpo humano adulto. Por el mismo diseño de la creación, también desconocido, las células que mueren en un adulto son reemplazadas, a razón de varios millones por segundo, a partir de un único conjunto de celulitas en desarrollo que se diferencian según la necesidad del organismo. Algunas se transforman en células de la sangre, otras en células del riñón, otras del corazón, algunas en espermatozoides, otras en óvulos en las damas.

 

Ningún laboratorio médico del planeta, ni todos ellos juntos, son capaces de hacer un espermatozoide. Ni un óvulo.

 

2) El cuerpo humano, cualquier cuerpo humano, ya sea el de un chico de la calle de Calcuta, el de una estrella de cine o el de un Papa, es capaz de producir su propia sangre, en la cantidad y con las cualidades que cada uno necesita.

 

Ningún laboratorio químico del planeta, ni todos ellos juntos, son capaces de producir ni un sólo centímetro cúbico de sangre humana.

 

3) El sistema endocrino, con sus glándulas de secreción interna, genera hormonas, como las endorfinas, cuyos efectos son comprobadamente miles de veces más poderosos, rápidos y efectivos que la morfina o la cocaína. Para generar endorfinas, sólo hay que conectarse con el entusiasmo o con el amor…

 

Ningún laboratorio “narco” del planeta, ni todos ellos juntos, son capaces de producir por ningún precio (y mucho menos en forma gratuita), drogas tan potentes como las endorfinas…

 

La pregunta surge de inmediato: si cada uno de nosotros es el laboratorio más perfecto, poderoso y barato del planeta, ¿para qué necesitamos laboratorios mucho menos eficaces y muchísimo más caros? ¿habrá, quizás, intereses creados a los que, a lo mejor, no les conviene la difusión masiva de estos hechos comprobados?

 

Toda enfermedad es el resultado de la inhibición de la manifestación, en nuestra vida cotidiana, de las energías del Alma: Amor, Sabiduría, Voluntad. El miedo, el odio, las preocupaciones y la ignorancia son las causas reales de la enfermedad.

 

¿Cómo se emplea y difunde el miedo? Ocultando la información, tergiversándola o mintiendo. Era el método de Goebbels: “Miente, miente, que algo quedará…”

 

Los datos acerca de los casos notificados de influenza son, según el SINAVE (Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica)

 

1.033.459 (2004)

 

990.726

(2005)

 

1.125.617

(2006)

 

 

Las defunciones producidas por la neumonía e influenza en los mismos años son, respectivamente: 14.653, 15.117 y 15.500, según DEIS (Dirección de Estadísticas e Información de Salud), ambos organismos del Ministerio de Salud de la Nación.

 

¿Será tan difícil para los medios que desinforman o tremendizan, acceder a estos claros números? “Crece el miedo a la gripe A: más de la mitad de los argentinos teme contagiarse”. Nota de Clarín en julio. Gran éxito en la difusión del miedo. Celebran los laboratorios.