“Los Pájaros”

¿Recuerdan la terrorífica película de Alfred Hitchcock, ganadora de un Oscar en 1964 por sus efectos especiales?

Pues bien, medio siglo después estamos viviendo en nuestra querida América del Sur una realidad un tanto más espantosa que la que describe el film citado.

Los protagonistas principales del horror son en nuestro caso los buitres y los cuervos, ayudados por algunas belicosas águilas imperiales peladas del Norte, una cantidad grande de halcones, y algunos caranchos locales.

La asociación de los buitres y un cuervo en el caso Griesa constituyen un ataque tan alarmante que ha generado una reacción en las Naciones Unidas que posibilitará la construcción de una jaula de dimensiones planetarias para impedir que estos monstruos alados continúen aterrorizando a las naciones endeudadas del mundo, con sus ataques, graznidos  y deposiciones que atentan contra la paz y el bienestar de la humanidad entera.

 

El ataque a Venezuela (y van…) de las belicosas águilas peladas del Norte ha generado una reacción de la Unasur que producirá una reunión cumbre de Presidentes destinada a repeler los tremendos graznidos de agresión que otrora precedían a la violencia de las armas. Ahora veremos…

 

El aislamiento casi total del imperialismo plutócrata que gobierna actualmente en la civilización occidental globalizada, respecto de las naciones del mundo, determina y presagia una caída similar a la del imperio romano. Probablemente un poco más acelerada.

Los destructores son unos pocos Hermanos Negros que se consideran omnipotentes por acumular poder económico y arsenales atómicos, y desconocen casi totalmente el verdadero Poder Espiritual, creador de todo lo que existe, y por el que han florecido en América del Sur líderes políticos que sostienen valores humanos, sociales, nacionales y planetarios, que trabajan para la construcción de un nuevo orden basado en el respeto,  la cooperación y el amor entre los hombres y las naciones, como ha sido prolijamente revelado.

Esta gran polarización genera una tensión que producirá surgimientos notables, y probablemente hundimientos también notorios.

La gran guerra se da en el plano de las ideas, y nos impele (a cada uno y a todos), a una elección que no es posible demorar o posponer. Hay que aprender a elegir ahora, entre el miedo y el amor.

El notable escenario es apasionante y escalofriante a la vez. El primero en enfrentarse a semejante calaña de pájaros fue Hércules en su noveno trabajo camino a la inmortalidad consciente. Tuvo que liberar a la comarca de Estinfale de unas monstruosas aves con plumas de acero que se habían aposentado en el pantano, y lo contaminaban con sus deposiciones fétidas y sus graznidos estruendosos. Hércules las ahuyentó con el poder del sonido de unos címbalos enormes que le había dado el Maestro. Como nos aconseja el poeta:

No te dejes vencer

por el desaliento. No permitas que nadie

te quite el derecho a expresarte,

que es casi un deber.

No abandones tus ansias de hacer de tu vida

algo extraordinario.

No dejes de creer que las palabras

y las poesías sí pueden cambiar el mundo.

Walt Whitman

Hay dos acontecimientos de alto contenido espiritual, que caracterizan esta situación, producidos alrededor de 1975.

El primero es el movimiento de uno de los cinco centros planetarios por los que afluye la energía espiritual a la Tierra, que fuera trasladado desde su ubicación anterior en Nueva York, al cono Sur de América, motivado principalmente por mal uso del dinero en esa región (nacimiento de las deudas externas como sistema acumulativo de destrucción de economías nacionales). Los resultados están hoy a la vista. Según Noam Chomsky, en su disertación de ayer en el Foro por la Emancipación y la Igualdad que comenzara en Buenos Aires: “Por primera vez, en 500 años, América Latina ha dado pasos significativos hacia la liberación del dominio imperial”. Y designó con el nombre de Plutocracia (gobierno de los ricos), a la cúspide de ese poder imperial.

El segundo acontecimiento, no perceptible para los sentidos limitados de los pájaros que aún gobiernan, es la protección acordada a la Tierra respecto de la capacidad de autodestrucción por el empleo de armas atómicas, indicado también por el citado Chomsky como uno de los peligros latentes. Al respecto dice Vicente Beltrán Anglada en uno de sus libros: En uno de los últimos Concilios planetarios celebrados en el Centro de SHAMBALLA en el año 1975, se previó la contingencia de que alguna de tales naciones, llevada por estúpidos intereses económicos o políticos intentara utilizar contra otra este destructivo elemento nuclear. El Consejo de SHAMBALLA decidió entonces que “...la primera bomba atómica lanzada por un país contra otro, persiguiendo finalidades bélicas, estallase contra su propio territorio, debiendo sufrir consecuentemente en sus propias carnes el mal que intentaba infligir a otros”.

Los pájaros, en el film de Hitchcock, fueron derrotados. Esto ocurrirá sin atisbo de duda en esta extraordinaria coyuntura histórica que estamos viviendo. Y sucederá tan rápida y armoniosamente “como una flor que se abre”, si los hombres y mujeres de las naciones de la Tierra aprendemos a elegir los caminos del Amor. “Ama a tu prójimo como a ti mismo” es el paradigma de la nueva sociedad que emerge.

A no preocuparse entonces. Hay que aprender a confiar en la Vida y a ocuparse de manifestar el amor y la alegría. Hay endorfinas para todos y para todas, si resistimos un poco y nos animamos a amar.

Universidad Nacional del Alma

http://www.sidereh.com.ar/UNA/ARTICULOS%20BLOG.htm