Los Destructores destruyen. Los Constructores construyen. Aceleradamente

Los grupos de Almas Determinantes, encarnados con el propósito de llevar a su destrucción a la Civilización Occidental Globalizada, están cumpliendo su función con denuedo, violencia, arrogancia, crueldad y saña opulenta, como corresponde a las bases ideológicas profundamente materialistas de la Plutocracia. La cultura de acumulación es como el juego del Monopoly (o Estanciero), uno se queda con todo. Los usureros y traidores a la Patria emplean todos los medios a su alcance para someter a los pueblos al desempleo, al hambre y a la miseria. Los guerreros y genocidas espían, matan, torturan y asesinan. Lanzan misiles. Los holocausteados holocaustean hoy a Palestina. Derriban aviones civiles. Públicamente. Instantáneamente visibles. Sin piedad. Ayudados por algunos medios de comunicación que ocultan, desinforman, mienten, maquillan. Y entonces, como en toda muerte,  aparecen los gusanos y los buitres que devoran los despojos hasta que no quedan más que los huesos pelados. Su misión es destruir los odres viejos. Porque no es posible poner el vino nuevo en odres viejos…

Los grupos de Almas Condicionantes, encarnados con el propósito de construir la Nueva Civilización del Amor, aceleran notablemente la construcción de una nueva cultura basada en la paz, en la cooperación y en el desarrollo integral de todos los pueblos y las naciones del mundo, sin exclusiones. Respetando a cada vida humana como divina. Y que muestran la estupenda y luminosa Verdad de la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad de todos los hombres.

Arnold Toynbee denominó “Tiempos revueltos” a la época que transcurre entre la caída de un orden globalizado, cristalizado y corrupto, y el surgimiento de un nuevo orden. Pero hoy, como nunca antes, ocurre un fenómeno inédito en la Historia. Ya ha nacido en 1945 una Nueva Civilización, al tiempo que la vieja cultura materialista se derrumba, cometiendo autofagia. Saturno se come a sus hijos. El pez grande se come al chico. El viejo cocodrilo se come a sus crías.

En su “Estudio de la Historia”, el estupendo historiador inglés, ya fallecido, identificó, describió y clasificó 21 intentos humanos desde los egipcios, de los cuales sólo permanece el último. Y por supuesto, la Nueva Civilización del Amor. La genialidad de Toynbee consistió en definir y demostrar que los sistemas organizativos de los hombres, conocidos como civilizaciones y culturas, constituyen los “individuos de la historia”, que como los individuos humanos, nacen, crecen, se desarrollan y mueren. Simplemente porque no alcanzan a concretar el máximo potencial posible en los tiempos de vida asignados. Las causas y las fuerzas que determinan el nacimiento y la muerte de estos sistemas sociales están maravillosamente descriptas, con un gran lujo de detalles, en los doce volúmenes de su magna obra. Es posible leer un resumen de uno de sus discípulos, que logró condensar todo en tres volúmenes, bajo la supervisión del autor. Vale la pena intentar su lectura. Esta obra no ha tenido demasiada trascendencia porque es muy reciente, y porque desnuda la realidad del estado semipelotudo de todos los hombres (y mujeres) encarnad@s hoy en el planeta. Todas las civilizaciones han nacido y se han desarrollado cuando una “minoría creadora” en el poder logra resolver, por medio de las ideas (únicas emanaciones divinas a las que algunos hombres pueden acceder), los problemas de la mayoría escasamente pensante. Y el orden comienza a morir cuando aparece la “minoría dominante” a la que le importa un carajo la gente, y hace el intento de imponerle su ideología por la fuerza de los ejércitos y (hoy) de los medios de comunicación hegemónicos. Ocurre la universalización de este dominio, y la civilización muere. Esto de las minorías derriba el concepto de democracia…  idea estupenda pero escasamente practicada, aún.

Estamos en el siguiente momento de la evolución de la humanidad (hemos graficado solo tres de las 21 civilizaciones identificadas por Toynbee):

 

 

Todos estamos condenados a elegir en lo más profundo de nuestro corazón. Individualmente.

Si elegimos ser parte de los destructores, debemos saber que sólo quedan las vacantes de esclavos. (Del consumismo feroz, de la guerra, y del narcotráfico). Los puestos de conducción están en manos de la minoría dominante, a la que llamamos Plutocracia (el gobierno de los ricos). Exclusivamente.

En cambio, si elegimos ser constructores de lo nuevo, seremos considerados como lo que somos: uipidiles (seres únicos, irrepetibles, poderosos, inmortales, divinamente inteligentes y libres). La minoría creadora tiene vacantes para todos y para todas…

No se pierda el resultado de esta elección individual. El futuro inmediato depende de ella.

Este Gran Show, que tiene 4.500 millones de años, ha sido diseñado para que los habitantes de la Tierra aprendamos a elegir el camino del Amor. A no dejarnos atemorizar por buitres ni  por Hidras ni por los bultos que se menean en los medios. Pero hay que atreverse. Como Hércules. No se regalan paraísos a quienes no se atreven a amar, que es trascender los miedos y el odio.

La gigantesca puesta en escena actual nos muestra en todo su esplendor a los Cuatro Jinetes del Apocalipsis, desplazándose majestuosamente por la superficie del planeta. El jinete en el Caballo Blanco, la Victoria de la Luz; El Hambre, la Guerra y la Muerte son los otros tres. Si supiéramos algo de griego, nos daríamos cuenta que la palabra Apocalipsis significa Revelación. Por primera vez en toda la historia conocida podemos ver en la tele a los cuatro juntos. Para poder elegir. Si uno elige bien, es feliz y sanito. Aparecen la alegría y las endorfinas. Con una dosis semanal de endorfinas podríamos transitar mejor estos tiempos revueltos. Porque las endorfinas son mucho más eficaces que Nervocalm, Garombol Doble, Robotril y Ravi Shankar juntos. Y gratis!!! Y dado que somos inmortales, y el resultado está garantizado, convendría desdramatizar un poco. Observando con atención que estemos generando endorfinas. Decir que sí cuando nos gusta. Decir que no cuando no nos gusta. Sin enojos ni miedo.

Un buen polvo o una hora de crossfit son los sucedáneos (un poco burdos) a nuestro alcance. Pero el método científico revelado se llama Meditación, Estudio (porque ya está todo revelado) y Servicio. Comenzando por el Servicio a Uno Mismo. Ama a tu prójimo como a ti mismo es el Undécimo Mandamiento. Dado hace 2000 años. Que es aproximadamente el tiempo asignado a las civilizaciones humanas. Y el mismo autor del Undécimo Mandamiento nos informaba en la misma época: No temáis. Estaré con ustedes hasta el fin del tiempo… El tiempo es ahora.

Usted, todavía no eligió?

Universidad Nacional del Alma

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