Los Financistas y Economistas de la Distribución de los Recursos Abundantes

Este grupo de Almas encarnadas está generando los conceptos que impulsan la Nueva Economía de la Abundancia, que más pronto que tarde sustituirá a los perimidos conceptos de la escasez que han primado culturalmente durante el último milenio.

Una cultura de escasez, de falta, genera automáticamente miseria.

Una cultura de abundancia genera alegría.

Tanto a nivel planetario, como nacional, o individual.

Para comprender mejor la revolución que estamos viviendo, es necesario conocer el significado de las palabras miseria y abundancia, y cómo estos conceptos influyen en nuestra manifestación cotidiana.

Ya es sabido por algunos lectores habituales de este blog, que la palabra miseria significa desconexión de la fuente de Amor (Mis-Eros, literalmente en griego). Y si uno vive desconectado del Amor, está, indefectiblemente, conectado con el miedo o la bronca. Con lo cual la generación de adrenalina es más frecuente y potente que la generación de endorfinas. En la experiencia individual, de pareja, empresaria, nacional o global. Los Odiadores, los Difamadores, los Acumuladores de Poder y de Dinero,  los Endeudadores, los Guerreros, los Torturadores, los Espiadores Seriales y los Traficantes de drogas y de vidas humanas aún sostienen una cuota de poder que los pueblos del mundo pueden observar cotidianamente. Constituye un espectáculo atroz, que nos hacer ver que un humano puede ser mucho más cruel que cualquier animal. Cualquier  humano. Porque todos estamos constituidos por una Bestia poderosa (la fuente del miedo) y una Bella aún más poderosa (la fuente del Amor).

La abundancia es una zona que se alcanza cuando trascendemos el miedo. Por ello Jesucristo instaba a sus discípulos a aprender a caminar sobre las aguas. Las aguas emocionales del miedo y de la bronca. Y el Amor es razón pura, no es emoción, como nos enseña el extraordinario mito de Afrodita (Venus), la diosa griega del Amor. La promesa de una Vida Plena y Abundante de los libros sagrados (en particular del Nuevo Testamento) puede comprenderse mejor si aceptamos la hipótesis de que las fuentes de miseria y de abundancia son intrínsecas a la condición humana, es decir que son fuentes internas y preexistentes en cada individuo desde el nacimiento hasta la muerte. Y atendiendo a la Ley del Libre Albedrío, NADA ni NADIE puede realizar esa conexión por nosotros. Ni Dios puede. De lo contrario no seríamos libres.

Entonces podemos concluir que la vida consiste en aprender a elegir, en cada instante y en cada circunstancia, solamente lo que es bueno, bello y verdadero para cada uno. Aprender a elegir el camino del Amor. Si elegimos bien, somos felices y sanitos. Si elegimos mal, sufrimos, nos enfermamos y morimos antes de tiempo.

Los paradigmas actualmente en pugna también son  bíblicos, y muy claros.

La cultura de escasez y de falta tiene hoy numerosos adeptos, y está basada en el concepto de la maldición que le propinara Jehová a los pecadores por excelencia: Adán, Eva, la serpiente y el cacho de manzana: “Ganarás el pan con el sudor de tu frente…” (o te cagarás de hambre); parirás con dolor…; te arrastrarás sobre tu vientre…como para inundar de miedo y de bronca el resto del camino en este valle de lágrimas.

No hemos aceptado que Jesucristo levantó la maldición hace ya más de dos milenios, dándonos la clave para la generación de una cultura de abundancia: “No te preocupes por lo que comerás o vestirás… Busca mejor el Camino de Regreso al Hogar del Padre, y TODO lo demás te será dado por añadidura”. TODO LO DEMÁS no admite interpretaciones.

El grupo de Almas denominado los Financistas y Economistas de la Distribución de los Recursos Abundantes ya ha generado intervenciones que confirman esta guerra en el plano de las ideas entre lo oscuro y lo luminoso, entre los Hermanos Negros y la Hermandad Blanca, que está siendo sostenida por revelaciones trascendentales como las de la muerte y reencarnación argentina en otro cuerpo social, ocurrida a partir de 2001; el acontecimiento que ilumina el hecho de que el dinero es energía espiritual concretizada, un símbolo que tiene valor intrínseco nulo, ocurrida en la crisis del 2008, en la que en pocos meses se crearon “de la nada” más de 25 millones de millones de dólares que las naciones generaron para “salvar” al sistema financiero. A la luz de este evento, el más grande secreto del poder plutócrata resplandece (para los que tienen ojos para ver), con lo cual se inaugura una era de abundancia inédita en la historia. El dinero no tiene valor. Es un símbolo que representa el poder espiritual y la dignidad de todo individuo humano y de toda nación soberana. Es como la sangre en un cuerpo humano. Si no le llega sangre a alguna célula del cuerpo, todo el organismo enferma.

Los destructores, obstinados detentores del poder, están ejercitando sus miserables métodos tanto en la Comunidad Europea de Naciones como en algunas ciudades emblemáticas de los Estados Unidos de Norteamérica, como ha ocurrido con Denver y está sucediendo con Nueva York, “the Big Apple” (la gran manzana). ¿El apodo será por la expulsión del Paraíso? ¿O porque estamos aprendiendo aceleradamente?

Parecen momentos adecuados para aprender a elegir la alegría, a difundirla y a defenderla.

Nunca es tarde cuando la dicha es buena.

 

Universidad Nacional del Alma

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