El Nacimiento de una Nueva Civilización

 

El genial Arnold Toynbee, en su libro “Estudio de la Historia”, nos informaba que las fuerzas determinantes del estupendo suceso del nacimiento y crecimiento de una nueva cultura y civilización humanas, eran la conjunción de dos poderes: el poder de las ideas (las únicas emanaciones divinas con las que el hombre puede entrar en contacto consciente, según Platón), y el poder del número de los individuos, captado por una minoría creadora por medio de un proceso de mímesis.

 

En todo el mundo, y también en nuestro renacido país, los destructores de la Civilización Occidental Globalizada, que son defensores de la exclusión y partidarios de la escasez (para las mayorías), se muestran sorprendidos por las muestras de empatía entre los gobernantes y las masas, directas beneficiarias de las prácticas políticas que recomiendan “dar de comer al hambriento y de beber al sediento”, y generan el mayor bien para el mayor número de personas.

 

Vivimos una época histórica en la que, según Annie Besant, podemos generar un nuevo orden social inclusivo con el paradigma “Ama a tu prójimo como a ti mismo”, antes de que termine de ser destruido por los gusanos el viejo orden social, excluyente, fundado en el miedo, el odio y la obsoleta maldición “Ganarás el pan con el sudor de tu frente…” 

 

En el norte, las bodas monárquicas, los bombardeos sobre civiles y el asesinato político continúan intentando mostrar que no todos los individuos humanos son divinos ni hijos del mismo Padre, ni lo más valioso del Proceso Evolutivo. Las muestras de ADN de Osama, ¿habrán sido tomadas con su consentimiento? Arrojar al mar su cadáver para que desaparezca, ¿no nos recuerda prácticas de nuestra historia reciente?

 

No es época de elecciones, como muchos creen. Es época de una elección íntima, consciente. ¿Hemos nacido en esta época sublime para contribuir a la destrucción de lo viejo o a la construcción de lo nuevo? Si uno pertenece al grupo de almas determinantes, el propósito divino es destruir un orden social inservible para la humanidad. “No es posible poner el vino nuevo en odres viejos”. Debemos saber que en este grupo quedan solamente las vacantes de esclavos y de idiotas útiles, porque los cargos superiores están tomados y muy pocos renuncian.  En cambio, si uno pertenece al grupo de las almas condicionantes, siempre será apreciado como un uipidil y debe saber que toda contribución es invalorable.

 

www.sidereh.com.ar /Universidad Nacional del Alma