No hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti

Como desamparar a niños y viejos, bombardear a civiles, torturar y practicar la pena de muerte, iniciar guerras, endeudar e invadir a otros países, entre otras inequidades cotidianas nacionales e iniquidades hegemónicas internacionales que se cometen,  originadas en el Gran País del Norte, entre otros grandes.

Esta “Regla de Oro”, pronunciada en inglés por el Papa ayer en el recinto del Capitolio norteamericano, es una advertencia que proviene de una conocida (pero poco comprendida aún) Ley de la Vida que algunos denominan Karma.

“Quien siembra vientos, recoge tempestades”

“Cosecharás lo sembrado”

“El que las hace, las paga”

Todas estas expresiones intentan recordarnos la existencia de un aspecto estupendo del diseño de la Vida para el planeta Tierra que constituye una parte inescindible del Proceso Evolutivo, que pueden explicarse con las ideas de Justicia Divina y la Ley de Economía Divina.

La excelsa dignidad humana no puede ni siquiera ser vislumbrada sin la aceptación de algunas premisas que están íntimamente ligadas a la trascendencia del materialismo vigente en la cultura actual.

Existe un Poder que trasciende ampliamente el poder del dinero y de las bombas atómicas.

Existe una Inteligencia extremadamente superior a la de la tecnología que usamos cotidianamente.

Existe un Amor que está infundiéndose sin pausa en todo lo que vemos y tocamos. Porque elegimos amar.

La Realidad trascendente es inconmensurablemente más asombrosa que la pequeña parte de la realidad que percibimos con nuestros sentidos aún muy limitados, pero en franco proceso de evolución.

Existe un Orden Cósmico, Solar y Planetario que está intacto, y que funciona como un violín, a pesar de la sensación de desastre que nos embarga cotidianamente. Porque ignoramos, y nos ha sido ocultada esta Verdad durante mucho, mucho tiempo. Pero esto ha sido revelado muy clara y prolijamente, por unos 50 libros que podemos encontrar gratuitamente en Internet.

Volviendo al tema del Karma, debemos abrir nuestras mentes y nuestros corazones a la aceptación de hipótesis de la naturaleza espiritual de la creación de todo lo que existe, en particular el Cuarto Reino de la Naturaleza, el Reino Humano.

El diseño permite discriminar la alegría y el entusiasmo del desánimo, de la tristeza, del miedo y del odio, actitudes propias (y exclusivas) de los humanos.

Todo aquello que se opone a la manifestación de la dignidad, la alegría, el progreso y el cuidado de los individuos y de las naciones de la Tierra, existe y se emplea exacerbadamente en  nuestra cultura profundamente materialista, obviamente en contra del Proceso Evolutivo. Esta tremenda realidad actual, sin embargo, tiene un destino de final predecible. Todo lo que no sirve, enferma y muere. Todo el estupendo diseño de la Tierra es para que aprendamos a elegir conscientemente lo que es Bueno, Bello y Verdadero.

Si uno elige bien, es feliz y sanito. Si uno elige mal, sufre, se enferma y se muere antes. Es la Ley en la “Escuelita del Dolor”, en la “Escuela de los Adjudicadores entre los Polos”.

En este esquema educativo planetario, la Oscuridad tiene un rol que cumplir, para que aprendamos a elegir la Luz. Por repulsión. Por hastío del conflicto. O, simplemente, por el inconmensurable placer de amar.

Las Fuerzas de la Oscuridad han llegado al paroxismo de la crueldad, a un crecimiento tan desaforado de los violentos, los usureros y los traidores a todas la Patrias, esclavos de la Plutocracia Global que reina hoy en la Civilización Occidental Globalizada, que ha comenzado su proceso de autodestrucción y muerte. Y ya nació en 1945 una nueva cultura y una nueva civilización. Por primera vez en la historia conocida de la humanidad coexisten dos culturas en pugna. Son tiempos revueltos.

Para evitar la propagación universal de la Oscuridad, la Ley de Economía postula que cada individuo (y cada nación) se haga cargo, tarde o temprano de cada iniquidad, de cada maldad, de cada crueldad de la que sea responsable, lo cual ha sido prolijamente registrado, de manera indeleble, en lo que se denomina El Libro de la Vida, o los registros akáshicos, manejados por los Lipikas (escribientes), que registran todo, todo, base de la Justicia Divina, completamente inmune a la corrupción plutócrata.

“¡Ay de aquellos que inician una guerra!”.

Este conocimiento nos incita a elegir los caminos del Amor, no solamente porque es mucho más divertido y natural para aquellos que intentan ser felices, sino porque es posible aprender a vivir toda crisis como una oportunidad para pagar cuotas de la propia deuda kármica con una sonrisa… El diseño es tan perfecto que no viene a nosotros ninguna crisis que no podamos superar. Sufrimos porque ignoramos la profunda sabiduría y belleza del proyecto humano.

Son tiempos de Libertad, Igualdad y Fraternidad. La Era de Acuario renueva con potencia tremenda la experiencia de la vida en el planeta.

Cuando el sol ilumina a un jardín, crecen con igual fuerza las plantas y los yuyos. Pero está próxima la época de la cosecha, en la que la paja será separada del trigo. Divergen los destinos de la cizaña y del grano. Los que conecten alegría y entusiasmo serán separados de aquellos que aún necesitan consumir miedo y bronca, quienes tendrán todo el tiempo hasta que aprendan a elegir lo bueno, lo bello y lo verdadero, en otros espacios.

Hay endorfinas para todos y para todas. No hay escasez, sino completa abundancia. El Amor es la energía más abundante de este Sistema Solar. Sólo tenemos que atrevernos, como Hércules, a enfrentar todas las pruebas con coraje. Y a asumir la responsabilidad por la propia vida.

La vida es bella, ya verás. No pierdas la estupenda oportunidad para elegir el Amor en tu vida. Ahora.

Universidad Nacional del Alma

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