Que florezcan mil flores

Estamos comenzando a comprender la paráfrasis de la cita de Mao nacida a fines de los años ’50.

Esta comprensión proviene, como en la mayor parte de los casos, por el reconocimiento que realizamos de las interpretaciones de la realidad.

¿Qué significado tiene el socialismo revolucionario cristiano que pregona Maduro, el capitalismo estatal incluyente y redistributivo de Cristina, el civismo multiétnico de Evo, la burguesía nacionalista de Lula y Dilma, el experimento singular de Correa, el liberalismo chileno y colombiano? ¿Cuál es la delgada línea de coincidencias que produce un vínculo inédito, pero de alta potencia y calidad en Suramérica?

Daremos a continuación un resumen de las claves de la Nueva Civilización difundidas a mediados del siglo pasado por Alice Bailey en su libro “La Exteriorización de la Jerarquía”:

Las principales premisas espirituales

1)   Satisfacer la necesidad inmediata y no una visión idealista y distante.

 

2)   Adecuarse a un mundo que sufre una crisis destructiva y a una humanidad destrozada por ella.

 

3)   Sentar las bases para un futuro orden, que será posible luego de un período de reconstrucción.

 

4)   Igualdad humana de origen y meta, pero diferentes grados de evolución.  Unidad en la diversidad.  Liderazgo de los más íntegros, los más inteligentes y los más experimentados.  Fin del control del capital por el trabajo, o del trabajo por el capital.

 

5)   El liderazgo será ejercido por quienes trabajan por el mayor bien para el mayor número, por la libertad, y que ofrezcan una oportunidad para todos, y no igualdad de oportunidades para que algunos las usen y otros queden excluidos.

 

6)   “Todos para uno y uno para todos”. Será la regla, incluso entre las naciones.

 

7)   No se impondrá un tipo uniforme de gobierno, ni una religión única.  Serán reconocidos los derechos soberanos de cada nación.  Sólo en la educación deberán hacerse esfuerzos para lograr unidad.

 

8)   No habrá naciones que “poseen” y otras que no.  Los recursos y las riquezas del planeta pertenecen  a la humanidad y deberán compartirse adecuada y equitativamente por todos.

 

9)   Habrá un desarme constante y regulado, no optativo, y tendiente a no permitir que ninguna nación pueda atentar contra otra.

 

Observamos que los puntos 1 y 7 definen un criterio que transita por el reconocimiento de la divinidad inmanente en cada uno y en todos los seres humanos, como sujeto único e irrepetible de un nuevo enfoque educativo común que sostendrá el lema aún poco comprendido de Libertad, Igualdad y Fraternidad, genialmente difundido durante la Revolución Francesa y actualmente en vías de ser aplicado por algunos líderes sudamericanos, luego que los Libertadores como Moreno, Belgrano, San Martín y Bolívar intentaran hacerlo hace 200 años en el Cono Sur de América.

 

Los puntos 2 y 6 están siendo instrumentados lentamente.

 

Pero la más clara de las coincidencias reside en la manifestación del punto 5.

 

Estamos en el camino adecuado, bajo el asedio permanente de los Hermanos de la Oscuridad, quienes desde los medios masivos de comunicación difunden el odio, las mentiras y el miedo entre los atribulados individuos que carecen de pensamiento propio y son impulsados por los aspectos más inferiores de su ser. Este incremento programado y frenético del miedo y del odio no hace más que destruir, primero la salud de las personas, y luego los intentos de afianzamiento del nuevo paradigma que emerge. Son tiempos turbulentos en los que el viejo impulso nacido en el Génesis (“Ganarás el pan con el sudor de tu frente… o te cagarás de hambre”) que ha sostenido civilizaciones de esclavos, lenta pero inexorablemente es reemplazado en cada uno por las energías del Alma (Sabiduría, Amor, Voluntad al Bien), respondiendo a la promesa bimilenaria: “No te preocupes por lo que comerás o vestirás. Busca mejor el Camino de regreso… y todo lo demás te será dado por añadidura”. Porque todo lo que está motivado en la ira y el miedo es repulsivo y efímero, y todo aquello basado en el Amor es atractivo y eterno. Están en la escena los destructores y los constructores. Tenemos la gran oportunidad cósmica de elegir con qué nos conectamos.

 

Por ello es bueno que florezcan mil flores. En realidad, por sus frutos los conoceréis. Cada vez menos personas en el mundo se comen las empanadas vacías que ofrecen los plutócratas, al tiempo que se verifica un hastío del conflicto.

 

Que prevalezca el Amor.

Que la Luz, el Amor y el Poder restablezcan el Plan en la Tierra.

 

Universidad Nacional del Alma

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