El que no vive para servir, no sirve para vivir.

El gran misterio de la vida ha tenido un nuevo indicio revelador el la Plaza de la Revolución, en La Habana, Cuba, durante una misa cargada de símbolos estupendos.

Bajo la atenta contemplación de la Plaza por parte de la efigie del “Che” Guevara, con la participación de los presidentes de Cuba y de Argentina, el Papa Francisco celebró una misa en la que el altar fue custodiado por la imagen (inusual en la Iglesia Católica) del Cristo Resucitado. El título de la presente nota constituyó el cierre de semejante encuentro, realizado un memorable 20 de setiembre de 2015.

Para comprender mejor la frase, recurriremos a la más clara de las revelaciones, incluida en los Evangelios Gnósticos, atribuida a Jesucristo:

Si sacas a la luz lo que está dentro tuyo, lo que saques te salvará.

Si no lo sacas, aquello que no saques te destruirá.

La clave de una Vida Plena humana es aprender a irradiar aquello que somos.

El gran secreto es dar, irradiar, servir. ¿A quién le sirve lo que hago?

Pero hemos sido educados en una cultura de acumulación, de escasez.

Lo verdaderamente revolucionario del mensaje es que desde el nacimiento hasta la muerte, somos seres íntegros. Pero como no lo sabemos, nos esmeramos en guardar, en acumular. Porque creemos que falta. Que nos falta.

A partir de Einstein, quien reveló que TODO es ENERGÍA y lo probó con la bomba atómica en 1945, podemos intentar comprender el concepto de abundancia de las energías que integran a cada individuo humano. Que corresponden metafóricamente a las energías de los dioses inmortales del Olimpo griego.

Si alguien intenta ignorar o bloquear o no manifestar o no irradiar semejantes potencias, sufrirá consecuencias. Porque semejantes energías se manifestarán igual, pero en forma de síntoma.

El dinero y el Amor, por ejemplo, son energías espirituales abundantes y gratuitas. Si alguien intenta acumularlas, o bloquearlas, o no darlas, o no irradiarlas, sufrirá las consecuencias emergentes de tamaña pelotudez ignorante del maravilloso diseño humano.

La Revolución de la Ternura. La Revolución del Amor. La calidad de una vida humana depende directamente de la calidad de las relaciones que cada cual pueda generar y sostener. Irradiar el Amor. Siempre buena onda. Toda lucha ya es vieja, obsoleta. Se trata de permanecer irradiando Amor.

La corrupta Civilización Occidental Globalizada, conducida por los materialistas más acérrimos, violentos, usureros y traidores a todas las Patrias, está muriendo porque ya no le sirve a la humanidad.

Cor rupto significa corazón roto. Que no puede conectar y manifestar el Amor.

La Nueva Civilización del Amor se basa en esta enorme Revolución. Ya están operando los constructores de lo nuevo, que tienen un lema: Trabajar por el mayor bien para el mayor número de personas. Dar de comer al hambriento y de beber al sediento. Amar a tu prójimo como a ti mismo.

Vivimos el hastío del conflicto. Reconocer a la Bestia y calmarla, según Platón. Ya es hora.

Plutón en Capricornio nos incita a asumir el poder inmanente para transformar las estructuras rígidas y viejas que impiden la felicidad humana, tanto en los individuos como en los pueblos del mundo.

Urano en Aries nos ayuda a asumir la libertad para renovar la calidad de nuestras relaciones.

Neptuno en Piscis disuelve todo lo que se opone a la dignidad y al entusiasmo, posibilitando el surgimiento de nuevas y amorosas relaciones entre los individuos y las naciones.

Notables momentos de la historia, de la que estamos participando como protagonistas. Tanto si elegimos ser entusiastas endorfínicos constructores de lo nuevo, como sufrientes adrenalínicos destructores de lo viejo.

Hay endorfinas para todos y para todas. Participe conscientemente como protagonista. No se lo pierda. La oportunidad es excelsa. Pero fugaz. Aunque siempre habrá nuevas ocasiones…

 Universidad Nacional del Alma

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