Schadenfreude

Esta última semana hemos vivido las formas de gozar con la desgracia ajena más difundidas en los medios de comunicación masivos, probablemente como nunca antes.

 

La más conocida en nuestro medio ha sido la canción “Brasil, decime qué se siente…”, multiplicada a partir de las humillaciones que le propinaran al dueño de casa los equipos de Alemania y Holanda. Los jugadores alemanes nos cantaron “Así caminan los gauchos…”, luego de ganar la Copa del Mundo.

 

Aprovechemos la ocasión para conocer un poquito más la naturaleza humana.

Schadenfreude es una palabra del alemán que designa el sentimiento de placer o de goce creado por el sufrimiento o la infelicidad del otro. El término se usa también como expresión culta en otros idiomas, como el inglés y el español. El término en español se traduce como regodearse o regodeo, definido por la RAE como Complacerse maliciosamente con un percance, apuro, etc., que le ocurre a otra persona.

El concepto budista mudita, "felicidad por la fortuna de otro", puede citarse como ejemplo de antónimo de

schadenfreude.

Ejemplo en alemán:

Neid zu fühlen ist menschlich, Schadenfreude zu genießen teuflisch. (Sentir envidia es humano;  gozar de la desgracia de otros, demoníaco). Arthur Schopenhauer

Schadenfreude en la cultura popular

En la segunda temporada de la serie de TV Boston Legal se hace alusión al sentimiento Schadenfreude, cuando el abogado protagonista trata de defender a una mujer millonaria que es culpada sin pruebas, pero a la que el público declara culpable, con el único fin de verla derrotada, ya que es millonaria a costa de la sociedad y no solamente vive de mejor manera sino que ostenta su poder adquisitivo superior al de los demás. (Wikipedia). (Cualquier similitud con el caso Ciccone es pura coincidencia).

 

En los tiempos del comienzo de la vida de cualquier humano contemporáneo, ocurren situaciones que ratifican la validez de la frase de Schopenhauer. Se sabe que los hijos manifiestan sus caprichos con gran potencia, simplemente porque los infantes no pueden “postergar el deseo o el placer”. Les va la vida en ello. La paciencia y la tolerancia son virtudes que acontecen con la madurez. Cuando era niño, las amigas de mi madre me odiaban porque mi actitud consistía en dejar de respirar cuando algo me disgustaba. Me ponía azul. El sentido de posesión (conocido como derecho de propiedad) de un infante en la primaria es ejemplificado magistralmente por el conocido cuento de Jaimito: “El gato es mío y yo me lo cojo cuando quiero”. Porque cuando somos chiquitos, no somos inteligentes. Somos poco más que animalitos miedosos o enojados, manejados por los instintos. Estas realidades, harto conocidas por los padres de parvulillos y por los estudiosos de la conducta humana, determinaron la definición de Sigmund Freud de los niños en general: “Perversos polimorfos”. Únicas posibilidades actitudinales  que posibilitan la supervivencia de los hijos a sus padres. Como es sabido, no hay nada más peligroso para un niño que sus padres. “Mucha madre, mata. Poca madre, también”. Ratificado esto por el Nuevo Testamento cuando Jesucristo nos indica: “No he venido a traerles la paz, sino la espada. He venido a sembrar la discordia entre la hija y su madre, entre el hijo y su padre, entre la nuera y su suegra. No habrá peor enemigo para un hombre que los miembros de su propia familia”. “El que quiere a su padre, o a su madre, más que a Mí, no es digno de Mí” Simplemente porque el diseño humano es para trascender la familia biológica y la social (basadas en los instintos), para encontrar la familia espiritual (basada en el amor inteligente). Él se fue de su casa a los 12 años, y volvió a los 30, convertido en un Maestro de Sabiduría.

 

El problema que tenemos es que aún no hemos comprendido estas verdades, y en muchísimos casos, no las estamos practicando, sino que nos cagamos la vida (y las de los que nos rodean) porque aún no hemos madurado. Y entonces aparecen las guerras, y “La guerra de los Roses” y todo conflicto humano conocido, agravado por la idea de que la culpa la tiene siempre el otro. Que resulta mucho más fácil y barato que asumir la responsabilidad por la propia vida.

 

Entonces, vemos todos los días en la tele conductores, líderes y políticos que parecen grandes, pero que en realidad son perversos polimorfos que viven sumergidos en la pelotudez infantil de la schadenfreude. Porque aún no han madurado, y se siguen peleando, y gozando con la desgracia de sus eventuales adversarios. También suele ocurrir en la intimidad de muchos hogares…

 

 

El modo científico diseñado para dejar de ser un péndex crónico caprichoso, muy pelotudo y muchas veces violento y cruel, o sometido,  ya está publicado gratuitamente en Internet, y tiene que ver con el logro de la integridad individual y de la armonía interna.

 

Por eso se dice que la paz en el mundo no va a ocurrir hasta que la paz no haya surgido en cada corazón humano. Todo conflicto es en realidad una lucha interna.

 

Veamos estos enfoques con un gráfico simple:

 

 

 

Como vemos, la negación y la ignorancia del origen del conflicto son las peores posiciones, y las verdaderas causas de la desastrosa y desgraciada situación de la entera humanidad, manejada hoy por inmaduros perversos polimorfos que conocemos con los nombres de Hermanos de la Oscuridad, Plutócratas o Magos Negros, violentos, usureros y traidores a la Patria, y sus esclavos. Pero son nuestros hermanos. Y tenemos que aprender a amarlos. “Uno ve la villanía en el otro, y sin embargo sigue adelante”. Sin denigrarlos, sin excluirlos, sin aniquilarlos, sin tirarles bombas en el patio, sin odiarlos, sin torturarlos, sin drogarlos, sin despreciarlos, hasta que estos reverendos pelotudos infantiles crezcan, maduren y aprendan a amar…

 

Por fortuna para todos, han comenzado a operar algunos líderes que, en apariencia, son capaces de manifestar tamañas cuotas de madurez y de paciencia, por medio de la transformación y la generación de organizaciones sustentadas en valores más humanos, produciendo un fenómeno histórico inédito: el afianzamiento de una nueva cultura y civilización que crece desde 1945, simultáneamente con la caída de una civilización que está siendo destruida porque está basada en la pelotudez inmadura, el odio, la violencia, la exclusión y el miedo. Según historiadores que algo saben de esto, jamás había ocurrido semejante cosa. Dos civilizaciones en simultáneo. Y dos Papas…

 

Con lo cual, cada uno de nosotros tiene la estupenda oportunidad de trascender el conflicto, contribuyendo de manera inteligente, poderosa y amorosa, a construir lo nuevo, y a tratar de que lo viejo, en su destrucción inevitable, no salpique demasiado…

 

Las recomendaciones de la Casa también son muy claras. Hay que “dar de comer al hambriento, y de beber al sediento”, para luego aprender a “amar al prójimo como a ti mismo”. Los que saben y pueden tienen la responsabilidad de ocuparse y de cuidar a los que no saben ni pueden. Sin denigrarlos, sin excluirlos, sin aniquilarlos, sin tirarles bombas en el patio, sin odiarlos, sin torturarlos, sin drogarlos, sin despreciarlos, hasta que estos reverendos pelotudos infantiles crezcan, maduren y aprendan a amar… Cuando veamos hoy los discursos del BRICS y de UNASUR podremos comprender mejor.

 

Por otra parte, sólo faltan cuatro años para el Mundial de Rusia, y poco más para el año 2025.

 

Mientras tanto, podríamos intentar ser un poco más felices cada día. Hay endorfinas gratis para todos y para todas! Y están más cerca de ti que tus manos y tus pies.

 

 

Universidad Nacional del Alma

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