Shiteaters

Una traducción culta de la palabra es “coprófagos”.

Los individuos que se deleitan con el dolor propio o ajeno, los guerreros de siempre, los torturadores instituidos en Estados crueles y bombardeadores, los traidores a todas las Patrias, los usureros voraces, los jueces injustos (“Tú no deberías juzgar” le dijo Jesucristo a un sacerdote “mano dura”, hace unos 2.000 años), los ajustadores seriales, y sus seguidores, constituyen uno de los polos en los que la Humanidad Una está claramente dividida, a nivel nacional, regional y planetario, visible de manera instantánea por la proliferación de medios de comunicación que difunden todo, todo.

El otro polo está estupendamente constituido por líderes que operan con el principio “del mayor bien para el mayor número de personas”, reconocen a todo individuo como lo más excelso de la Vida en la Tierra, y difunden mensajes de respeto mutuo, de cooperación y de inclusividad entre las personas y las naciones.

Estas potentes fuerzas contrapuestas han generado una situación histórica inédita. A partir del magnicidio  doble de Juan Pablo I y de Kennedy, la “minoría dominante” (hegemónica), ha comenzado a destruir una civilización globalizada no apta para niños, viejos y/o débiles, y una “minoría creadora” ha comenzado a partir de 1975, la construcción de un nuevo orden social nacional, regional y planetario basado en los verdaderos valores humanos.

Y nosotros, la masa, podemos elegir. Si nos atrae la adrenalina del combate y del dolor, debemos saber que para la destrucción sólo quedan las vacantes de esclavos. Los que tienen realmente el poder materialista  del dinero y de las armas no lo van a compartir.

En cambio, si nos entusiasma la construcción de lo nuevo, siempre seremos reconocidos como individuos únicos, irrepetibles, poderosos, inmortales y libres, plenamente aficionados a las endorfinas y con tendencia potente hacia la alegría, la luz y  la felicidad.

Esta gran oportunidad exige que cada uno aprenda a elegir. Porque la oportunidad es fugaz.

El diseño de la Vida en el planeta Tierra es para que aprendamos a elegir los caminos del Amor, como lo sugiere esta efigie de Hermes, que los griegos de la Atlántida ubicaban en todas las encrucijadas de los caminos.

En toda crisis (encrucijada), tenemos que aprender a elegir los caminos del Amor.

Toda crisis es oportunidad. No viene a nosotros ninguna crisis que no podamos resolver, con valentía y con Amor Inteligente. 

 

 

Este aprendizaje para elegir lo bueno, lo bello y lo verdadero está por concluir.

Si uno elige bien, es feliz, sanito y longevo. Si uno elige mal, sufre, se enferma y se muere antes. Mucha adrenalina produce stress, surmenage y muerte anticipada. Mucho miedo mata. El exceso de miedo y de ira difundidos por los medios hegemónicos del planeta es realmente criminal.

 

 

No desesperar.

Aquellos que estén irresistiblemente atraídos por la adrenalina, serán separados de la Tierra, para practicar su coprofagia en otros ámbitos del Universo, hasta que el último cansado peregrino elija por voluntad propia, los caminos del Amor, según la sublime promesa del Buda.

Hay endorfinas para todos y para todas, tarde o temprano!

 

Universidad Nacional del Alma

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