UN EXTRAORDINARIO EXPERIMENTO EDUCATIVO EN ARGENTINA

Continuando los tiempos de Caín y Abel, personificando los elementos constitutivos de toda naturaleza humana, pasando por la crucifixión de Cristo por parte del pueblo (y su casi inmediata resurrección), y por todas las guerras de la humanidad, esta semana en la Argentina hemos vivido una síntesis histórica notable.

Todo ser humano posee internamente dos fuentes de poder estupendas, que Walt Disney inmortalizó como La Bella y La Bestia. Una es la fuente del miedo, de la bronca y del egoísmo, muy poderosa, tanto como diez bombas atómicas (ver Einstein y el Increíble Hulk), y la otra es la fuente del amor, del altruismo y de la belleza, muchísimo más poderosa.

Todos los argentinos tenemos dentro los reflejos de estos dos poderes, que en nuestra sociedad incipiente se manifestaron como la herida absurda entre nuestros aspectos peronistas y nuestros aspectos gorilas, que vivimos como los bombardeos a la Plaza de Mayo en 1955, el terrorismo de Estado, el proceso de desaparición de personas, la apertura indiscriminada de la economía, la guerra contra el Imperio Británico y EE.UU. juntos, las deudas externas y el desamparo social argentino, y finalmente ahora como la crisis del campo, que es un emergente brutal de estas heridas no curadas.

La secuencia revivida en la semana que termina, indica que estamos a punto de educar a La Bestia en nosotros, de curar la herida absurda entre nuestros aspectos altruistas, amorosos y nuestros aspectos egoístas, brutales.

En 53 años, desde el bombardeo a la desaparición, la guerra y el desamparo, La Bestia se manifiesta mucho menos destructiva, con cortes de ruta, cacerolazos, insultos y bocinazos solamente.

Por primera vez en la historia , un dirigente político peronista le da a la Plaza el carácter de símbolo de todos los argentinos.
Por primera vez en la historia la palabra Amor se repite públicamente para designar un ámbito de manifestación política.

¿Podremos producir el Matrimonio Interno entre la Bella y la Bestia?

¿Podremos curar la herida absurda que como argentinos todos llevamos dentro?

La oportunidad es histórica. Y fugaz. Si prevalece el odio, se destruirá la endeble trama social que aún persiste. Tendremos una guerra miserable, entre la miseria de los opulentos y la miseria de los desheredados. Y lucharemos, hasta que aprendamos a amarnos. O desapareceremos como comunidad organizada. Luego resucitaremos.

Si prevalece la Bella, Argentina puede resurgir como ejemplo planetario de Sabiduría, Voluntad y Amor.

Ello depende de nuestra íntima conexión personal, secreta e inviolable con la Bella o con la Bestia.

Un abrazo para todos,

Carlos Tereschuk