USUREROS, VIOLENTOS Y TRAIDORES A LA PATRIA

Son los tres últimos y más profundos niveles del Infierno del Dante Alighieri, destinados a alojar a aquellos cuyas conductas antihumanas se destacan con creces, y están caracterizadas por la crueldad. Una acción inteligente consistiría en oponer a tales manifestaciones del Mal, los tres niveles superiores del Paraíso que se corresponden con las energías de Marte o “espíritus militantes”, Júpiter o “espíritus gobernantes justos” y Saturno o “espíritus contemplativos”.

Los ejemplos de la guerra en el plano mental que podemos presenciar en este momento de la historia son por demás precisos y representativos de la lucha ancestral entre la luz y la oscuridad, entre las huestes de la Hermandad Blanca y los ejércitos de esclavos que responden a los Hermanos Negros.

Como podemos apreciar, todo está revelado, y se reconoce ahora con mucha mayor nitidez y precisión. Para que podamos elegir mejor. Si uno es un Alma condicionante, forma parte de los destructores encargados de terminar con una civilización que ya no le sirve a la humanidad, y puede manifestarse como un Videla o un Cavallo o un Fondo Buitre, o un titular del FMI, o un guerrero, o un narcotraficante, o un traidor a la Patria como tantos congéneres que siguen atados al miserable esquema neoliberal de los tres jinetes del Apocalipsis. En cambio, si uno es un Alma condicionante, está preparando el camino para el crecimiento de la Nueva Civilización del Amor, empleando el enorme Poder de la Otra Mejilla, que es espiritual y muy superior en todo sentido al poder materialista establecido, y que se manifestará finalmente como el jinete en el Caballo Blanco, triunfante y luminoso.

El momento histórico es para alquilar balcones. El Amor prevalecerá sin duda alguna, en los tiempos que nos tome, como humanidad, aprender a elegir lo bueno, lo bello y lo verdadero.

En estos tiempos revueltos, hay que aprender a vivir en la más completa incertidumbre sin enloquecer. Tarea nada fácil, pero posible cuando logramos acceder a cuotas mínimas de Divina Indiferencia, que ocurre cuando no contestamos al odio con el odio, sino que aprendemos a desconectarnos del miedo y de la bronca, y a conectarnos con el Amor.

Recordemos que son los tiempos de cosecha, en los que se separa el trigo de los yuyos.

 

Universidad Nacional del Alma

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